martes, 10 de abril de 2018

Amor que sana...

"... la plenitud de Aquel que todo lo llena en todos" (Ef. 1:23)
                                   
                                                      Y cuando irrumpe el desamor...
 aparece tu amor, sanando heridas...
Como un vaso de agua fresca,
en el medio del desierto...
Como brisa que aleja
ingratitudes y desencuentros...
Como dulce caramelo,
ante los ojos de un niño...
Como río de vida
  que salpica tu alegría.

   Tu amor lo llena todo...
  Avanza y a su paso
      cicatriza emociones...
      pensamientos... dolores.

   Tu amor es vitamina,
   para un cuerpo cansado...
   Tu amor es optimismo
      al desesperanzado.

   Y tu amor transforma vidas,
        revirtiendo lo malo...
        liberando de culpas...
       Contrarresta el engaño
        del enemigo que quiere
           del camino apartarnos...

Gracias Señor!!! por tu infinito amor, tus amorosos cuidados y tu protección... En tu compañía... ¿quién puede padecer soledad? Eres el único que NUNCA nos va a fallar... 
Vivimos rodeados por el amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión del Espíritu Santo...



viernes, 30 de marzo de 2018

¡ESTO ES PARA MÍ!


“Antes que te formase en el vientre te conocí y antes que nacieses te santifiqué…” (Jer.1:5)
Siempre que leamos la Biblia y “hallemos” una promesa, repitámosla en primera persona.
Leer Toda la Escritura en primera persona es una manera de comprobar de forma gráfica y que se grabe en nuestra mente que el sacrificio de Cristo, el plan de salvación de Abba Padre (papito) fue hecho por mí, por ti, por cada uno de nosotros.
Casi todos al venir a Cristo tenemos una autoestima muy baja y por diferentes experiencias vividas nos sentimos inmerecedoras.
Nos cuesta mucho sentir que nos aman…
Entonces cuando leemos o escuchamos del gran amor de Dios, del gran sacrificio de Jesús percibimos que fue por toda la humanidad, así globalmente, pero no individualmente por mí.
¿Sabes? Él te pensó, te imaginó, antes de la fundación del mundo, eres su especial tesoro, te tiene esculpida en la palma de sus manos.
Tu nombre está escrito en el libro de la vida, quiere que tengas vida, pero vida en abundancia, quiere llenar tu boca de risa y tus labios de júbilo y alabanza.
Hoy Dios te mira con ternura y te dice:

Cuando tú puedas sentir mi amor…
Cuando tú puedas aceptarlo,
dejarás de buscar en cualquier parte.
Cuando tú puedas rendirte a mí,
ya jamás recogerás migajas de amor.
Cuando tú puedas sentir que te amo,
permitirás que te alcance mi perdón…

Entonces…
Acallarás tu corazón
Y en el silencio
Y en la quietud
Te rodeará mi paz
Por fin abrirás tus ojos
¡Y me verás!

¡Gracias Señor! Abre mis ojos para que te pueda ver, abre mi corazón para que pueda sentir tu amor, aceptar tu perdón y no buscar en ninguna otra parte porque en Ti encuentro todo lo que necesito para calmar el vacío de mi alma. Te lo pido en el Nombre de tu Hijo Jesucristo Amén, Amén y Amén.



jueves, 22 de marzo de 2018

De espaldas a Dios



Necio esta noche vienen a pedir tu alma"   (Lucas 12:20)


“Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos” (Lucas 17:26-27)


  

martes, 13 de marzo de 2018

RIQUEZAS Y HONRA


Largura de días está en su mano derecha; En su izquierda, riquezas y honra” (Pr. 3:16)

¿Cuáles son los requisitos para alcanzar estas bendiciones?
La misma Palabra nos contesta este interrogante: “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová” (Proverbios 22:4)
O sea que las condiciones indispensables para logarlo son:
      1)      La humildad
      2)      El temor de Dios
Necesitamos humildad para reconocer nuestros errores y estar dispuestos a enmendarlos. Es preciso tener un espíritu enseñable, siempre dispuesto a escuchar un buen consejo de personas que tengan un buen testimonio.
Humildad para pedir perdón cuando sea necesario, para reconocer que hemos actuado mal, que hemos pensado mal, que hemos hablado mal.
Temor de Dios, que no es miedo, por supuesto, sino que se trata de un respeto reverente que conlleva la necesidad de agradarlo en todo para reconocerlo como Señor, Amo, Dueño de nuestra vida y reconocerlo en cada una de las circunstancias que me suceden.
Obedecer su Palabra es amarlo con todo nuestro corazón, es adorarlo en espíritu y en verdad.
Servirlo, sirviendo a los demás, ganando almas para Cristo, dando testimonio de Su infinita bondad y fidelidad suprema, es tener temor de Dios.
Nuestra vida entera debe estar impregnada de humildad y temor de Dios, no como algo esporádico, sino como una forma de vida permanente, un testimonio constante.
Entonces, larga vida, riqueza y honra, será nuestra remuneración.
Dios quiere llenar tu vida de bendiciones hasta que sobren y abunden, porque te ama infinitamente, estás esculpida/o en la palma de Sus manos.

Señor, en el Nombre de Jesús, ayúdame a ser humilde y obediente. Que el temor de Ti sea lo que rija mi vida. Quiero tener larga vida, riquezas y honra y estoy dispuesta/o a pagar el precio.
¡Espíritu Santo!, trabaja en mí, para que pueda desarrollar estos requisitos indispensables para lograr una vida plena. ¡Gracias, sé que me escuchas! Amén, Amén y Amén.



lunes, 5 de febrero de 2018

ENEMIGOS

“Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; en ti busco refugio”  (Salmo 143:9)
Hay muchos enemigos que pueden rodear mi vida y tratando de quitarme la libertad.  Estos enemigos no están afuera, sino adentro de cada uno de nosotros. Se trata del temor, la culpabilidad, la inferioridad y el odio. Estos sentimientos negativos y destructivos son terribles verdugos que quieren oprimir mi alma y la tuya.
1) Es de vital importancia reconocer, es decir sacar a la luz el objeto de nuestros temores, para poder así enfrentarlo y darle batalla. La vida humana está llena de  temores secretos que se esconden en los rincones oscuros de la nuestra personalidad.
2) En cuanto a la culpabilidad si es por haber cometido un error (pecado) el mejor remedio es pedir perdón a Dios y a la persona que se haya visto afectada por ese error, haciendo restitución en caso de ser posible.
3) En cuanto a la inferioridad es necesario tener en cuenta que este sentimiento interfiere con los logro, predisponiendo a la desesperanzas. Por el contrario, la confianza en sí mismo,  conduce a la realización personal y un exitoso resultado. 
Es terrible pensar qué elevado es el número de personas que se sienten frustradas debido al complejo de inferioridad. Si se lo pides, el Señor te librará de este enemigo.
4) También el Señor me libra del odio.  El odio, el rencor, la mala voluntad, los celos, el ser vengativo, son actitudes que producen  enfermedades.  Cuando tenemos un ataque de ira, esa aguda sensación se siente en alguna zona del cuerpo.
Las reacciones químicas que se desencadenan en el organismo debido a los estallidos emocionales afectarán nocivamente su salud.  Si este estado de cosas perdura bien sea en forma violenta o bien en forma constante, se dará un deterioro en las condiciones generales del organismo.  Por ello el Señor hoy quiere librarme de ese enemigo también.


Señor, te doy gracias porque me liberas de los enemigos ocultos, esos que están escondidos dentro de mí y no me permiten disfrutar de todo lo bueno y lo sano que Tú tienes para mi vida. En este día, decido entregarte todos estos sentimientos negativos, destructivos y temerosos que me asedian para que vos los cambies por Tu paz que supera todo entendimiento humano. En el N de Jesús, Amén, Amén y Amén.

domingo, 28 de enero de 2018

UN NUEVO MANDAMIENTO

“Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34)
Es nuevo porque propone una nueva norma, el amor de Jesús.
En la última cena, momentos antes de la traición, del abandono, del juicio, de la cruz.
Jesús les dio un ejemplo de humildad, lavando los pies de sus discípulos (aún del que lo iba a entregar)
Una vez que Judas se marchó, estableció el mandamiento postrero: EL AMOR.
Esa sería la señal de los cristianos, el sello distintivo… No se distinguirían ni por el poder, ni por el dinero, ni por los ideales, ni por la inteligencia…
No habría otra muestra verdadera, ni los intereses, ni las raíces culturales, ni los problemas comunes, ni las convicciones políticas… sino… ¡EL AMOR!
Al final de aquella cena, Jesús trazó no sólo el camino, sino el modo en que habrían de caminar. Antes que portadores de “un discurso”, antes que defensores de una moral, ellos (y nosotros) deberíamos distinguirnos por el amor.
Amarnos unos a otros como Él lo hace… No hay otra señal más importante que esa
“Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores” dijo Jesús…
El amor no es solamente un sentimiento o una preferencia, es lo que uno hace y cómo uno se relaciona con otros. Es una decisión, un compromiso, una manera de comportarse.
Disputas, discusiones, cismas, grietas, desunión, difamación, están actualmente de moda en esta sociedad que no tiene en cuenta a Jesús y a sus enseñanzas.
Su amor hacia nosotros es un amor  sacrificial, incondicional, constante y espontáneo, que vela por nuestros intereses.
Este es el modelo de amor que debemos seguir. El amor es un fruto del Espíritu Santo que es el que nos capacita a amar, cuando seguimos su guía, es quien dulcifica nuestro carácter, nuestras palabras y nuestras acciones…
¡Démosle lugar en nuestra vida!.. ¡Dejémonos transformar por Su amor!