miércoles, 25 de diciembre de 2013

¿CUÁL ES LA ESENCIA DE LA NAVIDAD?

“Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros…” (S Juan 1:14)
Navidad es esperanza
Navidad es renacer
Navidad es nueva vida
Navidad es nuevo ser.

Navidad es recordar
el regalo más preciado
que Dios envió a sus hijos
es Jesús, Dios encarnado.

Navidad…
es luz potente en un mundo de tinieblas
Navidad…
es Cristo vivo que se acerca
 a los mortales.
Navidad…
es el consuelo al que está desesperado
Navidad…
es alimento al que está necesitado.

Navidad es tiempo de amor
y de buena voluntad
es compartir un bocado
es el tiempo del perdón.

De soltar viejos dolores
de dejar volar rencores
y limpiar el corazón
para preparar el sitio
¡¡¡donde anide Jesucristo!!!
El amor es la esencia de la Navidad, tiene que ver con acariciar y celebrar el amor que recibes de Dios y que puedes compartir con otros.
Es época de fiesta, es el cumpleaños de Jesús, es la época de celebrar el mayor regalo que Dios obsequió a la humanidad.
¡¡¡Hoy es mi día!!!, nos dice Jesús…
¿Puedes tomar un momento para Él ahora, en honor a Su cumpleaños?
¿Puedes invertir unos minutos y permitir que te diga cuánto te ama?
¿Puedes parar un segundo de tu ajetreada vida para agradecer y compartir Su amor por ti, que lo impulsó a encarnarse hace más 2000 años?
Fue ese amor precisamente el que lo motivó a ser uno de los nosotros, a andar en nuestros zapatos, para vivir y morir por tí y por mí.
¡¡¡ Significas mucho para Él !!! SOS SU ESPECIAL TESORO…
Señor, en esta Navidad, decido tomar tiempo para amarte y para amar a mi prójimo, piense como yo o piense diferente, él/ella, también son Tu creación…Decido ser más tolerante y andar en Tu luz para iluminar al “mundo” en el que me muevo. Gracias Padre, por Jesús, Gracias Hijo por tu gran amor al Salvarme y Redimirme, Gracias Espíritu Santo por “convencerme” para creer y amar cada día más. Amén, Amén y Amén

jueves, 12 de diciembre de 2013

¡¡¡DESCANSA!!!

“Los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso” (Sal. 91:1)
Llega diciembre y nuestras fuerzas están “casi extinguidas”. Decimos en broma, pero no deja de haber en ello mucho de cierto “se me agotaron las pilas”
El cansancio, sea este físico o mental, puede provocar un “bajón” importante en nuestro estado de ánimo.
Sin lugar a dudas influye negativamente en nuestra vida laboral, familiar, social y también por supuesto en nuestra vida espiritual.
¡Necesitamos descanso!
Tengamos en cuenta lo que Dios le dijo a su pueblo: “trabajarán seis días y el séptimo día será de descanso.
Dios mismo descansó el séptimo día de la creación.
Pero…muchas veces hacemos caso omiso a los consejos de nuestro Papá, porque nos parece que descansar es perder el tiempo.
El cansancio provoca desgano no sólo físico, sino también espiritual. Entonces no tendremos ganas de orar, no nos podremos concentrar para hacer las lecturas y hasta es muy probable que nos cueste mucho congregarnos.
Cuando estamos extenuados, podemos tener problemas en nuestras relaciones, ya que nos volvemos más intolerantes y comenzamos a sentirnos víctimas, de la situación, de los otros y… ¡hasta de Dios!
¡Es necesario que comiences a prestarle más atención a tu descanso!
Es fundamental que “cargues” tus baterías espirituales conectándote con tu Creador, tu Dios, tu Señor, tu amigo, tu confidente, tu consejero, tu compañero, tu guía…
Hay situaciones que no dependen de nosotros, que se nos escapan de las manos y de nuestro control y por más que nos afanemos, no resolveremos absolutamente nada, al contrario, añadiremos al problema otro más ya que terminaremos totalmente estresados.
Tal vez hoy al leer esta reflexión te sientas cansado/a y estés atravesando una situación muy difícil.
¡Es hora de descansar, es hora de multiplicar ese tiempo “especial” con nuestro Hacedor!
¡Dedica tiempo para descansar en el Señor! ¡busca un lugar para estar a solas con Él, alábalo, adóralo, escucha Su voz hablando a tu corazón.
¡Descansa en Su Presencia! Porque allí hay plenitud de gozo y saldrás fortalecido/a
¡No tardes! ¡Él te está esperando!
Oremos juntos

Querido Señor, quiero elevar mi mente, relajar mi cuerpo y acallar mi alma delante de tu divina presencia. Necesito descansar de mis afanes cotidianos. En el Nombre de Jesús te pido que me des ALIVIO, DESCANSO Y PAZ. ¡Gracias!, sé que lo harás. Amén, Amén y Amén,


martes, 12 de noviembre de 2013

¡¡¡CRECE!!!

“…crece con el crecimiento que da Dios” (Col. 2:19)

Será necesario sincerarnos y reconocer:
 ü      Que amar no es apoyarse en otro.
 ü      Que compañía, no significa seguridad.
 ü      Que con la misma vara que medimos seremos medidos.
 ü     Que no debemos esperar de afuera las demostraciones de afectos.      Claro que es lindo y si llegan ¡bienvenidas!.
 ü      Que soy yo el/la que debo atenderme, cuidarme y protegerme.
 ü   Que debo ¡AMARME!, verme a mí misma/o con los ojos de mi creador que al verme dijo: “es buena en gran manera”.
 ü    Que tengo que dejar de mirar la vida con ojos de niño/a sintiendo que los demás siempre son injustos.
 ü    Que tengo que aprender de mis errores y de los ajenos.
 ü    Que no debo exponerme a los mismos peligros, pensando que esta vez los resultados serán diferentes.
 ü  Que puede ser que hagamos cosas de las que luego nos arrepentiremos, pero este temor debe servir para ser prudente ¡no para paralizarnos!.
  üQue será necesario tomarnos un tiempo de conocimiento previo antes de entregar la confianza…¡podemos salir lastimados!
 ü  Que los buenos amigos son “la familia elegida”, tratemos de conservarlos, cuidarlos y que los lazos se hagan cada vez más firmes, no exigiéndoles perfección y teniendo en cuenta que son seres humanos (igual que nosotros) y que pueden fallar.
 ü  Que muchas veces tendremos que dejar “libres”, soltar y soltarnos de los destructivos que obstruyen la entrada de lo bueno, sano y gratificante a nuestra vida.
 ü  Que deberemos aceptar nuestra responsabilidad en todos los acontecimientos que nos han tocado vivir desde que cumplimos la  mayoría de edad.
 ü  Que debemos controlar pensamientos y emociones y no ser controlada por ellos.
 ü  Que será necesario ejercitar la tolerancia, la paciencia y la flexibilidad fortaleciendo nuestro ser interior, sin confundir “debilidad” con sabiduría, ni fortaleza con falta de límites.
 ü  Que no importa donde estuvimos o estamos en este momento, sino hacia donde vamos.

LO MÁS IMPORTANTE ES LO QUE TIENEMOS POR DELANTE

Hagamos juntos esta pequeña oración:

Señor, sé que me harás crecer y abundar en amor para con vos  y para con todos y que podré cambiar en aquellas áreas donde estoy necesitando mejorar, te doy gracias porque estoy segura/o de que me estás escuchando, en el Nombre de Jesús. Amén, Amén y Amén.


miércoles, 16 de octubre de 2013

QUÉDATE EN SILENCIO DELANTE DE DIOS

“Quédate en silencio
 delante del Señor…” Guarda silencio ante Dios, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. (Salmo 37:7).

Dice una canción muy antigua:
Nada te turbe, nada te espante
Quien a Dios tiene, nada le falta.
Nada te turbe, nada te espante, sólo Dios basta.
Todo se pasa, Dios no se muda,
La paciencia todo lo alcanza.
Hay demasiados “ruidos” en tu vida…“escucha” en lo profundo de tu ser.
¡¡¡Que nada te turbe!!!
Hay demasiadas “preocupaciones” en tu mente…
Hay demasiado “peso” en tu corazón…
Escucha en lo profundo de tu ser…
¡Quédate  a solas!
Escucha en tu interior, en lo profundo de tu ser…
Entra en tu “aposento”, en tu lugar secreto…
Escucha…
El Señor está allí y te llama…
¡Te ama y te espera!
Aparta un tiempo de buena calidad, no importa cuánto y escucha en tu interior...
¡Quédate en silencio delante del Señor!
Olvida tus palabras, olvida tus recuerdos, tus peticiones,  tus proyectos…
Míralo, escúchalo, sin que ni siquiera tus voces interiores te distraigan…
¡Quédate en paz ante Él!
Abandona en Sus brazos toda turbación, toda ansiedad, toda preocupación, entrégale toda carga…
Quédate sin ataduras, liviano/a, libre de tus deseos, con humildad, vacía/o de todo cuanto no sea Él.
Quédate sola/o, sin nadie más en tu corazón, sin que ninguna criatura, ni siquiera vos mismo/a se interponga entre Él y vos.
Quédate sin quejas, sin estorbos, sin “huéspedes” extraños, sin nada que no sea Él.
Quédate entera/o, sin recuerdos, sin buscar consuelos humanos, muy juntito a su corazón, apoyada en Su regazo.
Quédate sin tristezas, sin resentimientos,
 sin orgullo,
 sin falsas imágenes de ti mismo/a.
¡Quédate en silencio delante del Señor! …
¡Quédate en silencio! …
¡Quédate!…


¡¡¡Y ÉL TE LLENARÁ DE SUS BENDICIONES!!!

martes, 1 de octubre de 2013

¿CONFIANZA O DUDA?

Hoy Jesús te dice: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:22)
La actitud determina las acciones.
Puedes ser víctima o protagonista…
Puedes ser de maldición o de bendición…
Puedes ser esclavo/a o libre…
Puedes confiar en Dios o seguir dudando…
No es suficiente hacer lo bueno, también hay que esperarlo.
Si haces lo bueno, pero esperas lo malo, es como si prepararas la tierra, plantaras una buena semilla pero después…¡¡¡no la riegas!!!, porque ¡¡¡para qué!!!, quizá no brote… tal vez no es el momento… ¡es casi imposible con este clima…!
No es la siembra en duda lo que traerá una buena cosecha, sino la siembra en fe.
Tus palabras deben estar atadas a tu corazón. Si crees dentro de él y declaras con tu boca todo lo que esperas que suceda, eso sucederá.
Si dejas que la Palabra de Dios entre a tu corazón, la fe inundará tu vida porque cuando la vida es buena en el interior, se pone buena en el exterior.
Si abrimos el corazón para el milagro, nuestro espíritu tocará lo sobrenatural.
Y tocar el cielo, es tocar a Dios, entrar en Su Presencia producirá el milagro dentro de nosotros.
Responde ya a esta invitación de Jesús y respóndele:
“Creo; ayuda mi incredulidad” (Marcos 9:23)


Señor, hoy declaro en alta voz que esperaré las promesas de Dios con confianza. Haré lo bueno y esperaré todo lo bueno y lo sano que mi Padre celestial tiene para mí.
Mi boca confesará lo que mi corazón cree, soy bendecida/o y victoriosa/o.
Lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.

domingo, 15 de septiembre de 2013

¡TRANQUILA/O, DIOS ESTÁ TRABAJANDO!

Bajo el paraguas de papá estoy segura
“Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación”
(Habacuc 3:17-18)

En muchas oportunidades nos desesperamos al no recibir la respuesta que quisiéramos. Todos hemos pasado por momentos en los que la desesperación nos impulsa a desconfiar de las respuestas de Dios. Esos momentos en donde nuestra mente acusa y nos quiere hacer pensar que Dios simplemente no va a responder.
Nos olvidamos que Dios trabaja en silencio, Él es el dueño del tiempo y jamás llega tarde, responde en el momento justo.
Tal vez te encuentres en  ese aparente silencio, en donde Dios pareciera que se ha olvidado de tu respuesta o en donde tu mente acusa y tu falta de fe te quiere llevar a dar todo por perdido.
¡Tranquilo/a!, Dios nunca da nada por perdido, Él siempre tiene la última palabra y si todavía no ha hablado no puedes dar por cerrado el caso.
Cuando Dios trabaja examina cada situación, cada momento, cada circunstancia, cada consecuencia que esa respuesta tendrá, Él evalúa los tiempos y coloca en su agenda el momento perfecto que en su infinita sabiduría ha llegado a la conclusión que tiene que responder. ¡No te desesperes!, ¡No dudes!, ¡Sé valiente! sólo confía y espera. Activa tu fe declarando en alta voz que Él esta trabajando para dar una respuesta perfecta a tu situación. La respuesta llegará
Dios tiene escrito en su agenda la forma, la hora, el lugar y todo lo que contiene esa respuesta perfecta que sin duda viene en camino y la cual no será en el tiempo que tu consideres correcto o según tus criterios, sino según la perfecta voluntad de Dios en el tiempo perfecto suyo.

¡Dios está trabajando! ... ¡Sigue creyendo!


Gracias Señor, porque sigo creyendo, confiando y esperando tu respuesta que sé que va a ser la mejor y más apropiada a mis necesidades, aunque tal vez no esté tan acorde con mi voluntad. Tú tienes cuidado de mí y sabes que el lo que más me conviene, es por eso que decido confiar en tu amor y protección. ¡Gracias, en el nombre de Jesús! Amén, amén y amén.

domingo, 1 de septiembre de 2013

VIVIR CON ESPERANZA Y CONFIANZA

“La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Heb 11:1)

La felicidad es el antídoto del consumismo que se basa en la insatisfacción del ser humano.
Cuando la persona no se siente plena, en paz consigo misma, tiene un gran “hueco” que debe ser llenado.
Es precisamente a esto que apela el consumismo. No es “negocio” la armonía y el equilibrio entre cuerpo-mente y espíritu que nos permite armar vínculos saludables.
No es negocio la familia sostenida por un proyecto de vida común.
No es negocio disfrutar de la ternura, la palabra, una mirada, un gesto amable, la cotidianidad...
No es negocio una mente educada en el dominio propio, que sabe ponerse límites, sino la necesidad compulsiva de adquirir por un sentimiento de carencia emocional, afectiva.
No es negocio la calma, la paz, el tomarse un descanso debajo de un árbol, sino el aturdimiento de los shoppings, los negocios atiborrados de gente, “los descuentos” (que no son tales), el comprar de madrugada, el “happy hour” que ni siquiera es nuestro idioma.
No es negocio  la sabiduría, la buena salud, la reflexión, la serenidad…
No es negocio una rueda de amigos, que no estén pendientes de sus celulares, en una plaza, con su canastita llevando las galletitas de casa y el mate.
Su verdadero negocio no es apuntar al bienestar, sino al malestar, confundiendo apetito con hambre, para que la insatisfacción promueva la búsqueda “afuera” en objetos, en situaciones, lo que “adentro” no puede encontrarse.
El hambre es una verdadera sensación que nos lleva a buscar con qué saciarlo (no hablamos sólo de comida)
Pero el “apetito” es ganas de algo, como me dice mi nieta Abril… bueli, tengo ganas de algo dulce… es lo que el medio incita a consumir.
Tengo sed de…
Cada día se utilizan más psicofármacos para poder “tolerar la vida” en este proceso cada vez más des-educativo y más des-esperanzador..
Los psicotrópicos son los medicamentos más vendidos.
En una prueba de laboratorio se tomó un grupo de ratitas y se las tiró a una pileta con agua, midiendo el tiempo que tardaban en morir.
Después se repitió esta prueba, bastante cruel, por cierto, pero se dividió las ratitas en dos grupos. Al segundo grupo, luego de unos minutos se les propocionó “tablitas” para sostenerse. Cuando los animalitos dieron muestras de cansancio, fueron retirados del agua.
Al volver a sumergir a las que tuvieron la prueba del auxilio, demoraron el doble de tiempo medido anteriormente para agotar sus energías. La resistencia dependía de la esperanza de creer que algo las salvaría y esto postergaba sus muertes. 
De esta experiencia se desprende que:
La fe también se aprende, es una fuerza que alimenta la confianza, si nos dejamos caer en la desesperanza, comenzará a invadirnos la desconfianza.

Gracias Señor, por la fe que depositaste en mi corazón, por la cual no caigo en el desaliento y espero confiada/o en tus promesas que son verdaderas, porque no eres hombre para mentir, ni hijo de hombre para arrepentirte. Gracias por la esperanza en la vida eterna que me da la confianza para vivir una vida victoriosa. Amén, amén y amén.