miércoles, 4 de agosto de 2021

EN EL TIEMPO APROPIADO

“Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora”
(Ecl.3:1)
Cuentan que una vez un hombre envió a su  hijo al río a llenar una vasija recomendándole que no demorara.
Mientras el jovencito realizaba el encargue, su papá lo observaba. Vio que ponía el recipiente debajo de un gran chorro que caía como cascada con tanta fuerza que no sólo no lograba entrar dentro del recipiente, sino que melló su cuello con el golpe intenso del agua.
Cuando el hijo regresó, no sabía de qué modo decirle a su papá que no sólo la vasija estaba arruinada, sino que el agua estaba turbia, a pesar de que el río tenía aguas cristalinas.
El papá con una sonrisa indulgente le preguntó cómo había sucedido eso (a pesar de que él había visto todo lo ocurrido)
Quería llenarlo lo más rápido posible, le dijo el niño, con tristeza, no sabía que se arruinaría.
Sólo tenías que sumergir la vasija en el río, hijo querido, no te preocupes y agregó a modo de lección ejemplificadora.
“Muchas veces en nuestras tratamos de  llenar nuestras vasijas a nuestro tiempo, en un mundo acelerado y convulsionado y terminamos averiados, como este recipiente”
Pero Dios conoce nuestra capacidad, y sabe que si hacemos las cosas como nosotros queremos podemos hacernos daño pues no estamos capacitados para hacerlo en ese momento, por eso logramos las cosas a medias y el agua que conseguimos no es pura, sino turbia.
Queremos tener todo YA y en el proceso salimos heridos por no dejar que Dios nos sumerja poco a poco en la corriente calmada del río del Espíritu.
Dios conoce la capacidad de cada uno. Es por eso que no debemos hacer las cosas en nuestro momento, sujetas a nuestro capricho y ansiedad.
Dios desea llenar tu cántaro hasta el tope, pero en SU momento y según TU capacidad.

Oremos: Señor danos sabiduría para esperar tus perfectos tiempos, no apresurarnos, no actuar impulsivamente, sino con prudencia y fe, en el Nombre de Jesús te lo pedimos, Amén, Amén y Amén.
 

miércoles, 16 de junio de 2021

AL ABRIGO DE DIOS

"Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad. ¡Enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador ¡En tí pongo mi esperanza todo el día! (Salmo 25:4-5)

Estar al amparo del Señor es conocer Su amor, tener la certeza de Su Presencia, la convicción de sus cuidados.
Es sentirnos en Su regazo, protegidos, amados, guardados, consolados, redimidos, rescatados...
Muchas veces los enemigos que aparecen son externos, enfermedad, dolor, escasez... Pero otras, son internos y tienen que ver con nuestro carácter y errores en nuestra manera de relacionarnos.
Necesitamos de Su guía, para poder tener un andar firme, seguro, para no tropezar...
Caminar sólo en la verdad, ´emet en hebreo, que significa estar firme, permanecer... Encierra un sentido de confianza, firmeza y seguridad.
La verdad es algo a lo cual una persona puede confiar su vida. Jesucristo es la verdad y la luz de nuestros ojos (espiritualmente hablando por supuesto)
´emet se escribe con la primera, la última y la letra central del alfabeto hebreo. Es por eso que la verdad (Cristo) constituye el sostén del principio y el fin de toda la creación, así como de todo lo que ella encierra.
Es por eso que el salmista, el rey David, apela a la bondad y a la misericordia del Señor, a Su rectitud, para ordenar sus caminos, no se basa en su propia prudencia.
La vida nos lleva a veces por caminos inesperados, pero el cuidado de Dios y Su amor, siempre nos conducen al sitio seguro: Sus brazos.
La incertidumbre despierta temores, nos sentimos en oscuridad y muchas veces no tenemos idea de cómo continuar... 
No necesitaríamos guía si no nos sintiéramos confundidos en algún sector de nuestro camino... Pero allí, como una cuerda segura que nos mantiene unidos a la única hoja de ruta cierta, Dios mismo, aflora la esperanza.
Aún cuando todo se presenta difícil, duro, incierto, estamos a salvo, en paz y confiados, muy junto al corazón de Dios acompasando nuestro ritmo al suyo. Unidos por la esperanza, seguros, con una puerta que se abre cada amanecer para avanzar y otra que se cierra, para dejar atrás todo aquello que ya fue, porque el Señor hace TODO NUEVO...

Oremos: por todos aquellos que se encuentran sin rumbo, sin guía, en medio de la oscuridad, inseguros, que han perdido toda esperanza, para que se vuelvan hacia el ÚNICO capaz de ofrecer seguridad en un mundo tan inseguro, certezas, en un tiempo tan incierto...

domingo, 30 de mayo de 2021

HACER TODO CON EMPEÑO

“Y todo lo que esté en tu mano hacer, hazlo con todo empeño” (Eclesiastés 9:10)

Cada día es una nueva oportunidad, una hoja en blanco para ser llenada. Nos levantamos, extendemos nuestros brazos, abrimos el corazón y avanzamos. Todos empezamos el día en la misma línea de partida… disponemos de la misma cantidad de horas…

Tal vez nos alistamos y comenzamos la jornada, pero el día se complica, trae su propio mal, su lucha y… ¡bajamos los brazos!

¿Qué nos dice Dios?

Avanza a pesar de… Él emplea cada minuto, cada segundo para nuestro bien y usa cada obstáculo que se presenta como un escalón, para que podamos desarrollarnos y subir a un nivel superior, a un nivel más alto.

¿Cuál es la clave?

Confiar, mantenerse a pesar de lo difícil de la situación, conservar la fe, poniendo la mirada no en nuestras fuerzas, recursos, aptitudes, sino en el Señor.

En el “mientras tanto”, Él trabaja en nuestro ser interior, puliendo, podando, refinando. Mientras nosotros hacemos nuestra parte, confiando y extendiéndonos hacia adelante, Dios poderosamente hace lo suyo. Estamos en proceso, mientras avanzamos de a un pasito a la vez. Cada paso que demos tiene un valor especial… ¡No nos quedemos estancados! ¡Avancemos por fe, como viendo al Invisible!

Muchas veces no queremos seguir, por temor a tropezar… y… ¡puede ocurrir! Pero… el Señor nos sostiene de una manera especial para evitar que caigamos.

Aún si caemos, Él tiene todo el poder para levantarnos, sanar nuestras heridas y raspones con su ungüento santo y alistarnos para continuar la carrera que tenemos por delante. 

¿Qué tienes para hacer en este día?


Oremos: por aquellos que han bajado los brazos y no quieren continuar, para que sean tocados por el poder de dios que precisamente se perfecciona en medio de la debilidad.

Es Su poder el que nos hace fuertes, porque es Cristo en nosotros, la esperanza de Gloria.

 

 

domingo, 23 de mayo de 2021

LA MISERICORDIA DE DIOS

“Muchos dolores habrá para el impío; más al que espera en el Señor, le rodea la misericordia”(Salmos 32:10)

A pesar de hacer las cosas correctamente, tratando de mantener buenas relaciones con todos, las cosas no siempre nos salen bien. Por lo general tenemos tropiezos, complicaciones, dificultades y ¡claro! cuando esto ocurre somos tentados a mirar lo bien que les va a otras personas, cuyas vidas dejan bastante que desear y sin embargo, obtienen mejores resultados.

Hay personas que van cambiando su comportamiento escudándose en que si todos lo hacen por qué yo no y buscando justificar sus actitudes para lograr mejores resultados.

¡Qué fácil es caer en ese tremendo error que puede costarnos muchas lágrimas!

El Señor nos advierte el fin de ellos y nos recuerda que Su misericordia nos acompaña cada día. Tomados de su mano y caminando en Su voluntad, todo tendrá un buen final, independientemente de que aún no lo veas.

¡No te dejes abrumar por las circunstancias! ¡No te compares con nadie!

Concéntrate en el propósito que Dios tiene para tu vida y avanza conforme a eso, con la seguridad de que su voluntad siempre es buena, agradable y perfecta.

¡No mires el bienestar de otros! Posiciónate en lo que el Señor te ha prometido y avanza con fe, aunque no entiendas por qué los otros logran buenos resultados aún andando por malos caminos…

No permitas que esos pensamientos de celos, de envidia aniden en tu corazón, llenándote de amargura.

Aunque no puedas verlo, Dios está obrando, si depositas tu plena confianza en Él, si quitas la mirada de los demás y la fijas en Jesús, tu corazón se llenará de esperanza y paz.

Oremos: por aquellas personas que sacan sus ojos del Señor para posarlos en las personas y en sus logros, sin tener en cuenta de que cada uno somos únicos para Él y tiene un plan perfecto para nuestra vida. 

 

jueves, 13 de mayo de 2021

Lamento versus esperanza...

 "Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien" (Lm 3: 17)

Muchas veces, tal como el profeta Jeremías que es el autor de este libro, nos vemos así: envejecidos, quebrantados, torturados, como viajeros desorientados, en amargura... y... ¡claro! la paz se aleja...
En realidad la paz no se aleja, somos nosotros los que, al fijar la mirada en el problema, en la situación, nos olvidamos de todo el bien recibido y de cómo hasta aquí hemos sido protegidos....
Como consecuencia la situación negativa se agigante y perdemos las fuerzas y las esperanzas....
El alma se abate, no encontramos la salida, y hasta podemos decir... ¡¡¡hasta cuándo, Señor!!!
¿Hasta cuándo?
Hasta poder salir de ese encierro, de esa prisión en la que nos encontramos que nos obnubila la mente y el espíritu de tal modo que hasta podemos llegamos a pensar que nuestras oraciones no ascienden hasta Dios.
Nuestra mirada se distorsiona... hasta que de pronto, recapacitamos... "recordamos algo" que logra que nuestra esperanza renazca...
¿Qué es?
Las misericordias de Dios... gracias a ellas no hemos sido consumidos, porque NUNCA decaen sus misericordias, son nuevas cada mañana, porque grande, muy grande es su fidelidad.
Misericordia, hesed en hebreo, indica un sentimiento íntimo, profundo, amoroso, se trata de un pacto de amor. 
Está vinculado a su fidelidad y permanece para SIEMPRE, nunca caduca, se renueva cada mañana...
entonces, al igual que el profeta estaremos en condiciones de afirmar:
"esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré" (v 21)
La espera con paciencia y confianza depositada en el Señor es el único camino que nos conducirá a buen puerto.
Dios es misericordioso, compasivo, fiel, no entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.
Nunca añadirá un gramo más de carga de la que podamos resistir.
Es importante tener una clara visión acerca de la naturaleza de nuestro Dios soberano, que también es un Padre amoroso que está en control.
Las pruebas son necesarias, no para Él que conoce TODO acerca de nosotros, sino para que nos conozcamos a nosotros mismos, porque es precisamente en ese tiempo difícil, donde aflora absolutamente todo lo que hay en nuestro corazón,
Necesitamos escudriñar nuestros caminos y levantar nuestros corazones hacia el Señor que permanentemente nos dice "no temas". Él aboga la causa de nuestra alma y redime nuestra vida...
¡Cómo no poner nuestra confianza en Su persona! En el único que puede transformar nuestro lamento en una renovada esperanza...




domingo, 18 de abril de 2021

FAMILIAS DISFUNCIONALES

“Yo seré por Dios a todas las familias…” (Jer. 31:1)

Dios ama la familia y en toda su Palabra apunta a la formación de familias saludables, felices y funcionales. Pero, el problema número uno en esta sociedad en la que vivimos, es la destrucción de la familia, la desintegración de la misma. Hacia allí apunta sus dardos el enemigo de nuestra alma. Una vez que logra abrir brecha en ella, le será muy fácil ingresar e ir tomando posesión de cada uno de sus miembros.

En estos últimos años ha aparecido un término que trata de explicar esta situación, y habla de familias disfuncionales.

¿Qué significa disfuncional? Dis- es un prefijo que significa dificultad o anomalía. Si lo aplicamos al funcionamiento de una familia, estamos hablando de un grupo familiar que se maneja de manera defectuosa.

A medida que la disfunción familiar aumenta, también lo hace la violencia doméstica.

La disfunción familiar afecta la salud mental, emocional y física de cada uno de sus integrantes. Los hijos de este  tipo de familias manifiestan problemas en su comportamiento. Les resulta muy difícil “sujetarse” a la autoridad y su rendimiento escolar resulta demasiado bajo.

Es curioso notar cómo a pesar de los avances científicos y tecnológicos, cuando la familia se desmorona, aumenta el índice de criminalidad juvenil. Teniendo en cuenta que la familia es la célula básica de la sociedad, la unidad fundamental de la civilización, cada vez que una familia cae en disfunción, hay una amenaza para el bienestar de toda la nación.

Pareciera que cuando se suplen las necesidades básicas (físicas, materiales, emocionales y espirituales), los integrantes tienen una buena educación, oportunidades para disfrutar de placeres tales como viajes, recreación y entretenimiento, el resultado será una familia funcional. Sin embargo esto no alcanza.

La verdadera ecuación que da como resultado una familia funcional es:

CRISTO + PALABRA - AVANCE DEL ENEMIGO = FLIA. FUNCIONAL

Al fin de entender el Plan de Dios para la familia, deberemos comenzar desde la primera familia.

Antes de la aparición de la desobediencia y posterior caída, la familia del Edén, era un perfecto triángulo de compañerismo entre DIOS+ ADÁN + EVA…

¡Aplica esta suma a tu familia! ¡Cambiará la manera en que se relacionan!

El resultado de esta vida de compañerismo con Dios es la paz y el gozo. El maligno actúa igual que un intruso que  irrumpe en una casa y roba, destruye, secuestra, viola y mata a veces. Se mete en las familias, invade el corazón de sus miembros y los induce a tomar malas decisiones, la primera de ellas es apartarse de Dios o no tenerlo en cuenta.

Padre amado, en este día me entrego a Ti y te entrego a cada uno de los miembros de mi familia (nombrarlos) para que Tú reines en ella. Creo que actuarás con poder para que se cumpla Tu palabra “serás salvo tú y toda tu casa” En el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.

sábado, 27 de marzo de 2021

FRESCURA ESPIRITUAL

 

“Feliz el hombre… que pone su amor en la ley del Señor y en ella medita noche y día... es como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y jamás se marchitan sus hojas, todo lo que hace, le sale bien” (Salmo 1:1-3)

Las viejas formas no permiten que la frescura espiritual del evangelio se manifieste. Quien ha puesto la confianza en el Señor, ha descubierto el secreto de gozar de la verdadera felicidad. Es quien no se allana a la corriente que la sociedad ofrece. Y estas personas, son comparadas con un árbol plantado junto a corrientes de agua. Sin agua suficiente un árbol se seca, pero… plantados junto al río del espíritu que es fuente inagotable, estaremos siempre verdes, frescos, proveyendo de sombra a pájaros, caminantes y animales diversos que la necesiten.

Quien pone su confianza en el Señor, nunca estará seco, todo lo contrario, será renovado y agradable. Al tener raíces profundas siempre tendrá una palabra constructiva para compartir y edificar a otro, conversaciones con contenido, palabra de Dios fresca para compartir con quienes lo necesiten. Darán frutos, no serán estériles, su hoja no caerá porque estará viva, las hojas muertas, secas, son las que se caen… Pero en la vida de una persona que tiene su confianza puesta en el Señor, no se muere nada, ni envejece, porque hay una renovación constante y permanente.

Cuando somos rutinarios, monótonos y no nos renovamos, perdemos frescura espiritual. Es necesario una renovación constante y continua… Y a eso sólo lo lograremos junto a la FUENTE DE AGUA VIVA, porque bebiendo de ella, absorbiendo ese precioso líquido, nunca estaremos secos.

Busquemos ser transformados mediante la renovación de nuestro entendimiento para comprobar cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida y tomar buenas decisiones que nos conducirán a caminar de gloria en gloria, de victoria en victoria y de bendición en bendición. Cuando esto sucede, la frescura espiritual inundará mente, emociones y hasta el cuerpo se rejuvenecerá…Es hora de echar raíces profundas en el Señor, es la única manera de poder soportar esta prueba tan tremenda que están experimentando todas las naciones de la tierra…

Dejémonos moldear por el Señor, para que nuestra vida adquiera un verdadero sentido… La felicidad verdadera no significa estar libre de problemas, caímos una, dos, diez veces… bueno, sacudámonos el polvo y recomencemos. Todos los guerreros caen, pero sólo los vencedores eligen volver a levantarse…

Dios nos transforma en personas resilientes para que sigamos avanzando. El tiene planes perfectos para nuestra vida y Sus planes no pueden ser frustrados, nos da la fortaleza y la capacidad para volver a levantarnos. Podemos recomenzar, tenemos los recursos necesarios, no somos de los que retrocedemos, poseemos recursos inagotables para volver empezar…

Los justos podrán tropezar 7 veces, pero volverán a levantarse dice Proverbios 24:16…

JESÚS NOS OFRECE UNA NUEVA VIDA BASADA EN LA FE