jueves, 1 de mayo de 2014

¿QUÉ TIENES EN TUS MANOS?

“Decid al justo que le irá bien, porque comerá del fruto de sus manos” (Is. 3:10)

Tus manos son las herramientas con las que Dios te ha bendecido y que has usado y usarás durante toda tu vida.
Con ellas te alimentaste, te vestiste, escribiste tus primeras letras, las plegaste en oración.
Esas manos temblaron de emoción, se crisparon de rabia, estuvieron pegajosas, frías, húmedas, tibias…
Esas manos con las que has trabajado, con las que has acariciado, con la que has criado a tus hijos, con las que has ayudado a cruzar la calle a un anciano, con las que has mimado a tus padres, a tus hermanos, a tu mascota…
Esas manos son las que el Señor tomará entre las suyas cuando te lleve a su Presencia…
¿Qué tienes en tus manos?
Todos tenemos “algo” en nuestra mano para dar, porque todos hemos recibido dones y talentos.
Muchas veces sentimos que tenemos poco, que no va a alcanzar, que no va a servir y por vergüenza lo escondemos, no lo damos.
Pero…Dios da semilla al que siembra y pan al que come, proveerá y multiplicará tu sementera…
Estás lleno/a de talento, potencial, creatividad…
Fuiste creado para ser cabeza y no cola, para prestar a otros, no para deber a nadie…
Estas completo/a, equipado/a…¡¡¡no te falta nada!!!
¡Nunca pienses que ya está, que hasta aquí llegaste!
¡Siempre hay más!
¡Hay mucho y bueno!
Descubrí lo que tienes en tus manos, reconócelo, valóralo y esfuérzate…
¡Tranquilo! ¡Tranquila!
Haz tu parte, Dios hará el resto.

¡Gracias Señor por las cosas que has puesto en mis manos! Hoy tomo la decisión de descubrirlas y usarlas a mi favor y también para ayudar a otros. Reconozco que todo lo que soy y que todo lo que tengo provienen de Tu mano. Me aferro a tu promesa de que me irá bien y comeré del fruto de mis manos. En el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.




sábado, 19 de abril de 2014

¡YO SÉ QUE MI REDENTOR VIVE!

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” 
(Romanos 8:11)

Si creemos que el Espíritu de Dios, El Espíritu Santo es el que levantó a Jesús de entre los muertos, tenemos que creer que no hay nada en nuestra vida que no pueda manejar.
¿Te sientes desesperanzado/a? ¿Piensas que nada bueno puede sucederte? ¿Crees que ya no hay nada para esperar?
El Espíritu de Dios se mueve trabajando en nuestro interior. Espera la Palabra de Dios para entrar en acción.
Cuando nos aferramos a la Palabra, la creemos y confesamos, el Espíritu entra en acción y vivifica nuestro cuerpo mortal.
Todo está sujeto al Espíritu de Dios: enfermedad, problemas familiares, laborales, mentales…
Los hijos de dios somos como las águilas, tenemos dos alas muy poderosas.
1.- El Espíritu Santo.
2.- La Palabra.
Cuando un cristiano la lee, la vive, la pronuncia de corazón y la une al Espíritu es tan poderosa que nada ni nadie puede detenerla.
¿Hay algo que está muriéndose o ya ha muerto en tus relaciones?
¿Hay algo que tiene que resucitar en tu hogar, en tu trabajo en tu vida emocional o en tu vida espiritual?
El Cristo resucitado vive y el Espíritu de Dios que lo levantó a él nos ha sido dado y está listo para hacer el milagro en tu vida. Necesitas unir a Él la Palabra de Dios.
Confiesa la Palabra y las promesas de Dios… ¡no a las quejas!, ¡no a las protestas!, ¡no a las críticas!
¡¡¡Cerremos nuestros oídos a esas voces que nos susurran!!!...¡no pasa nada!, ¡no puedes!, ¡nada cambiará! y … ¡abrámonos a las promesas de Dios!
¡¡¡Dios no nos dejará ni nos abandonará!!!
El Espíritu de Dios da vida a lo que está muerto, es el mismo Espíritu que levantó a Jesús de entre los muertos.
El Espíritu de Dios nos libra de las angustias diarias de la vida y nos consuela.
¿Estás triste?
El Espíritu de Dios puede trabajar en ello…
¿Perdiste la perspectiva del presente y del futuro?
¿Seguís con tus ojos en el pasado?
¡Suelta ya! ¡Cristo, tu redentor vive!

lunes, 7 de abril de 2014

DIOS ES MI PADRE

“Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará en responderles? (Lucas 18:7)

El Dios Todopoderoso, el Señor del Universo es mi Padre, tu Padre, nuestro Padre.
Hace mucho tiempo leí esta historia y realmente me impactó es por eso que hoy la quiero compartir con vos, que si también sos hijo/a de Dios, sos mi hermana/o espiritual.
Un niño estaba en una soleada mañana de abril parado en la playa. Un barco se veía a la distancia.
El niño comenzó a hacer grandes señales para llamar la atención del timonel de la embarcación.
Un señor que estaba cerca de él le dijo en tono burlón: -¡No pierdas tu tiempo, niño! ¿Crees que te prestarán atención y que el barco cambiará su rumbo sólo porque a tí se te ocurre mover los brazos llamándolo?
El niño lo miró compungido, pero para asombro de todos, el barco viró y se fue acercando a la orilla. Un bote fue tirado al mar para recogerlo.
Una vez a bordo, el niño con su carita totalmente iluminada por una enorme sonrisa, miró al señor que todavía tenía la boca abierta por la sorpresa y le gritó desde la cubierta:
¡Señor, no soy tonto, el capitán del barco, es mi padre!…
¡Qué hermosa enseñanza tiene esta breve historia!
El capitán del barco no cambió el rumbo porque el niño tuviera derecho a parar el barco, sino porque no se trataba de un niño común…¡¡¡era su hijo!!!
Cuando las circunstancias de la vida se vuelven demasiado difíciles, dolorosas y parece que ya no hay esperanza…
Dios puede cambiar el curso de las cosas por un solo hombre/mujer que ora…
¿Sabes por qué?
Porque el creyente que ora no es sólo no es sólo un hombre o una mujer, sino ¡SU HIJO/A!
Él es nuestro Padre, quien nos conoce personalmente, a cada uno por nuestro nombre.
Así como el niño de la playa, tal vez nos sintamos insignificantes, incomprendidos, pero…
¡¡¡Ocupamos un lugar muy importante en el corazón del capitán, de quien gobierna el Universo!!!

Señor, gracias porque escuchas a tus hijos que claman a ti día y noche y no tardarás en respondernos.
Gracias porque por la fe compartimos tu familia, gracias por tu amor que es tan grande que a través del sacrificio de Jesucristo podemos ser llamados tus hijos.
En el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.




sábado, 8 de marzo de 2014

LA CREACIÓN FAVORITA DE DIOS

Las mujeres somos un precioso y preciado don de Dios al mundo y tenemos el gran privilegio de ser co-creadoras de vida, colaboradoras directas de Su plan.
En el Talmud hebreo está escrito: “cuídate mucho de hacer llorar a una mujer, pues Dios cuenta todas sus lágrimas”
En este día en que se celebra el día internacional de la mujer, te invito a que compartamos juntas esta canción.

LA  HIJA  DEL  REY.

NO PERMITAS QUE TUS FUERZAS SEAN ROBADAS.
NO PERMITAS QUE SE SACIEN DE TU MIEL.
NO LOS DEJES DESPRECIARTE Y HUMILLARTE.
PORQUE VOS SOS … ¡LA HIJA DEL REY!.

ÉL TIENE PARA TI, ALTOS CAMINOS,
NUEVAS SENDAS PARA RECORRER,
¡CAMINA CONFIADA, HERMANA MÍA!.
SOS … ¡LA HIJA DEL REY!.

NO SEAS COMO UNA PALOMA INCAUTA,
SÉ, MÁS BIEN PRUDENTE Y FIEL.
NO TE DEJES ENGAÑAR POR EL MALIGNO
CUANDO SUSURRE, QUE NO VALÉS.

RECUERDA, TÚ ERES SU “ESPECIAL TESORO”.
RECUERDA, QUE ÉL SU VIDA DIO POR TI.
RECUERDA QUE PAGÓ MUY ALTO PRECIO
Y AHORA SOS … ¡LA HIJA DEL REY!.

DIOS TIENE PARA TI, ALTOS CAMINOS,
NUEVAS SENDAS PARA RECORRER,
¡CAMINA CONFIADA, HERMANA MÍA!.
SOS … ¡LA HIJA DEL REY!.

¡CAMINA CONFIADA, HERMANA MÍA!.
SOS … ¡LA HIJA DEL REY!.

¡CAMINA CONFIADA, HERMANA MÍA!.
SOS … ¡LA HIJA DEL REY!.

Oremos juntas:
En el Nombre de Jesús, te doy gracias Padre por haberme creado mujer. Estoy feliz de que hayas pensado en mí desde antes de la formación del mundo y hayas decidido que yo iba a ser tu creación favorita.
Gracias porque valgo mucho a tus ojos, soy de gran estima para vos. Por eso avanzaré confiada, no me detendré por ningún susurro negativo que llegue hasta mis oídos. Te amo y siempre te amaré, Amén, Amén y Amén.


¡¡¡FELIZ DÍA!!!     ¡¡¡FELIZ VIDA!!!

martes, 25 de febrero de 2014

¡¡¡NO POSTERGUES!!!

“El que al viento observa no sembrará; y el que mira las nubes no segará” (Ecles.11:4)
Muchísimas veces hemos citado la frase célebre de Thomas Jefferson
 “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”
¿Eres de las personas que siempre pospones las cosas para mañana?  
¿Has dilatado tus sueños y se han caído?
Seguir posponiendo tus sueños, o seguir posponiendo algún asunto en el hogar o en el trabajo a la larga cuesta mucho y puede traer mucho dolor.
La dilación es uno de los problemas más habituales que presentan las personas que buscan siempre crear plazos.
Una gran cantidad de personas postergan o posponen sus decisiones ocasionalmente, pero hay otro grupo que lo hace sistemáticamente.
Es muy común escuchar expresiones del tipo:
“Hoy no lo termino, mañana lo hago”
“La próxima semana empiezo”
“El próximo año sí me comprometo”
“Mañana si tendré tiempo”
“Cuando las cosas cambien”
Postergar o posponer es el camino directo hacia una vida que irá de frustración en frustración.
La postergación es un hábito que cuesta daños a nuestro organismo ya que ocasiona un gran estrés y causa numerosas enfermedades.
Y es que muchas veces también postergamos la visita al médico o al odontólogo y en numerosas oportunidades hemos pagado las consecuencias de esta falta de decisión. Hay muchas causas por las cuales postergamos.
Hay personas que esperan muy poco de la vida, han perdido sus sueños, sus expectativas son muy bajas y buscan evitar el rechazo.
Tienen miedo a raíz de una pérdida de confianza en sí mismas y como consecuencia su desempeño es bajo.
Otros dilatan porque no le dan importancia a la relación que tienen o a la tarea que realizan. Viven aplazando cosas que son cruciales en la familia o en el trabajo y como consecuencia tarde o temprano aparecerán los problemas.
Otros postergan porque se distraen con asuntos triviales, dándole prioridad a situaciones o cosas que no son de fundamental importancia.

¡Hoy es tiempo de ponerte en acción!. Deja de postergar… porque...

 ¡¡¡ES TIEMPO DE AVANZAR!!!


Padre amado, en el Nombre de Jesús, te pido que me ayudes a vencer este aspecto erróneo de mi vida de postergar mis decisiones. Hoy deseo comprometerme y avanzar para alcanzar los sueños que están en mi corazón.

martes, 28 de enero de 2014

DISCIPLINA DE PAPÁ

“Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar, sobre ti fijaré mis ojos” (Sal. 32:8)

Todos los seres humanos pasamos por situaciones de dolor, dolor físico y/o dolor del alma.
Corremos una carrera tan desesperada buscando lo placentero, lo cómodo, lo práctico, que perdemos de vista que a veces el dolor es precisamente el síntoma que necesitamos para darnos cuenta de que “algo” no anda bien.
Ese dolor, esa angustia, esa enfermedad, esa pérdida, es precisamente la que nos indica en qué lugar, en qué área de nuestra vida estamos estancados.
¡¡¡Animémonos a dejar de lamernos las heridas!!! ¡¡¡Pongámonos de pie!!! ¡¡¡Ya no es tiempo de seguir “dormidos”, ¡¡¡Basta de sentir autocompasión!!!…
Hay cosas que deberemos cambiar, yugos que tendremos que cortar, amarras que deberemos soltar, caminos que es necesario enderezar, sendas por las que ya no deberemos transitar.
Tendremos que reconocer que previo a toda VICTORIA hay una gran batalla, que siempre detrás de un ÉXITO hay numerosos fracasos.
El Señor nos ama y a quien ama disciplina porque es nuestro papá.
No es lo que me sucede A mí, lo que marcará la diferencia sino lo que sucede EN mí.
No es el tamaño del problema, sino como YO MANEJO EL PROBLEMA.
Lo importante no es lo que suceda en la vida, lo fundamental es no darse por vencido y volver a empezar.
Con Papá, con nuestro ABBA PADRE (papito) siempre hay una nueva oportunidad, un nuevo comienzo.
Él hace nueva todas las cosas y nos invita a cambiar nuestra actitud (Is 54:1-3)

Señor, gracias por estar siempre a mi lado, cuidando mis espaldas, abriéndome paso entre la multitud. Hoy reconozco que este dolor es resultado de mis malas elecciones y acepto que hayas permitido que lo padezca porque debo crecer, de tu mano me levantaré en fe y comenzaré a avanzar hacia un nuevo comienzo. Creo que es posible, en el Nombre de Jesús. Amén, Amén y Amén.



viernes, 10 de enero de 2014

¡DEPENDENCIA SINCERA Y ABSOLUTA!


“… fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10)
Tal vez una tristeza profunda ha embargado tu corazón y has dejado de sonreír. Sientes una presión fuerte en tu pecho, una sensación de inseguridad por lo que estás viviendo, quisieras que las cosas fueran diferentes, que los problemas que hoy tienes a la vista no existieran y clamas a Dios pero sientes que no te escucha.
Al no ver nada de lo que quisieras ver has sido presa de un fuerte desanimo, de una fuerte depresión, de sensaciones que sólo te llenan de miedos y pensamientos de derrota.
Para esos momentos en donde todo está en contra porque nada esta saliendo bien, lo único que puedes hacer es entregarte a Dios.
Reconocer que ya no tienes control alguno sobre todos esos asuntos que te afligen, que ya no puedes más y que por más que piensas una y otra forma de cómo salir de la situación, no encuentras la manera.
Todos pasamos por momentos así, episodios de nuestra vida que sólo nos traen preocupación por lo que pasará o por los resultados nada buenos que se ven venir, pero en medio de ese tsunami de sentimientos, llega un momento en donde simplemente tienes que rendirte, en donde simplemente tengo que doblar mis rodillas y esperar el favor de Dios.
Nada de lo que haga, piense o quiera puede cambiar las cosas, solo Dios es el único que puede hacer el milagro que esperamos.
Y es que cuando nos entregamos a Dios algo maravilloso pasa, algo sucede en el ámbito espiritual. Cuando todo nuestro ser se doblega, cuando reconocemos que ya no podemos más, cuando reconocemos nuestra dependencia de Dios, entonces es allí cuando el panorama comienza a cambiar.
Dejamos de intentarlo nosotros para cederle nuestro lugar a Dios, y si hay alguien que puede hacer cosas sorprendentes, ese es nuestro Dios Todopoderoso.
Muchas veces queremos solucionar las cosas en base de nuestra capacidad humana, hacemos todo lo que podemos para encontrar una respuesta y no la encontramos, nos desanimamos al ver que somos incapaces de solucionar los problemas que se nos presentan, en su lugar lo que debemos hacer es dejarlo de intentar en nuestras propias capacidades y cederle ese lugar a Dios, comenzar a depender EN FE de lo que Dios quiere y puede hacer en nuestra vida.
Cuando nosotros depositamos totalmente nuestra FE en Dios, Él nos honra y toma el lugar que le corresponde y hace de aquello que nosotros creíamos destruido algo hermoso, pues sus planes siempre son mejores que los nuestros.
¡Ríndete delante de Dios! Entrégale el control de tu vida y de esta situación que te está atormentando, dirigí tu rostro al cielo y confiadamente dí:

¡Señor, ya no puedo más, te entrego el timón de mi vida y de esta situación, toma Tu mi lugar! Dependo sólo de vos que tienes planes de bien para mí, sé que en tus manos este problema será revertido en bendición y harás de ello algo  hermoso”.