martes, 13 de marzo de 2018

RIQUEZAS Y HONRA


Largura de días está en su mano derecha; En su izquierda, riquezas y honra” (Pr. 3:16)

¿Cuáles son los requisitos para alcanzar estas bendiciones?
La misma Palabra nos contesta este interrogante: “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová” (Proverbios 22:4)
O sea que las condiciones indispensables para logarlo son:
      1)      La humildad
      2)      El temor de Dios
Necesitamos humildad para reconocer nuestros errores y estar dispuestos a enmendarlos. Es preciso tener un espíritu enseñable, siempre dispuesto a escuchar un buen consejo de personas que tengan un buen testimonio.
Humildad para pedir perdón cuando sea necesario, para reconocer que hemos actuado mal, que hemos pensado mal, que hemos hablado mal.
Temor de Dios, que no es miedo, por supuesto, sino que se trata de un respeto reverente que conlleva la necesidad de agradarlo en todo para reconocerlo como Señor, Amo, Dueño de nuestra vida y reconocerlo en cada una de las circunstancias que me suceden.
Obedecer su Palabra es amarlo con todo nuestro corazón, es adorarlo en espíritu y en verdad.
Servirlo, sirviendo a los demás, ganando almas para Cristo, dando testimonio de Su infinita bondad y fidelidad suprema, es tener temor de Dios.
Nuestra vida entera debe estar impregnada de humildad y temor de Dios, no como algo esporádico, sino como una forma de vida permanente, un testimonio constante.
Entonces, larga vida, riqueza y honra, será nuestra remuneración.
Dios quiere llenar tu vida de bendiciones hasta que sobren y abunden, porque te ama infinitamente, estás esculpida/o en la palma de Sus manos.

Señor, en el Nombre de Jesús, ayúdame a ser humilde y obediente. Que el temor de Ti sea lo que rija mi vida. Quiero tener larga vida, riquezas y honra y estoy dispuesta/o a pagar el precio.
¡Espíritu Santo!, trabaja en mí, para que pueda desarrollar estos requisitos indispensables para lograr una vida plena. ¡Gracias, sé que me escuchas! Amén, Amén y Amén.



lunes, 5 de febrero de 2018

ENEMIGOS

“Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; en ti busco refugio”  (Salmo 143:9)
Hay muchos enemigos que pueden rodear mi vida y tratando de quitarme la libertad.  Estos enemigos no están afuera, sino adentro de cada uno de nosotros. Se trata del temor, la culpabilidad, la inferioridad y el odio. Estos sentimientos negativos y destructivos son terribles verdugos que quieren oprimir mi alma y la tuya.
1) Es de vital importancia reconocer, es decir sacar a la luz el objeto de nuestros temores, para poder así enfrentarlo y darle batalla. La vida humana está llena de  temores secretos que se esconden en los rincones oscuros de la nuestra personalidad.
2) En cuanto a la culpabilidad si es por haber cometido un error (pecado) el mejor remedio es pedir perdón a Dios y a la persona que se haya visto afectada por ese error, haciendo restitución en caso de ser posible.
3) En cuanto a la inferioridad es necesario tener en cuenta que este sentimiento interfiere con los logro, predisponiendo a la desesperanzas. Por el contrario, la confianza en sí mismo,  conduce a la realización personal y un exitoso resultado. 
Es terrible pensar qué elevado es el número de personas que se sienten frustradas debido al complejo de inferioridad. Si se lo pides, el Señor te librará de este enemigo.
4) También el Señor me libra del odio.  El odio, el rencor, la mala voluntad, los celos, el ser vengativo, son actitudes que producen  enfermedades.  Cuando tenemos un ataque de ira, esa aguda sensación se siente en alguna zona del cuerpo.
Las reacciones químicas que se desencadenan en el organismo debido a los estallidos emocionales afectarán nocivamente su salud.  Si este estado de cosas perdura bien sea en forma violenta o bien en forma constante, se dará un deterioro en las condiciones generales del organismo.  Por ello el Señor hoy quiere librarme de ese enemigo también.


Señor, te doy gracias porque me liberas de los enemigos ocultos, esos que están escondidos dentro de mí y no me permiten disfrutar de todo lo bueno y lo sano que Tú tienes para mi vida. En este día, decido entregarte todos estos sentimientos negativos, destructivos y temerosos que me asedian para que vos los cambies por Tu paz que supera todo entendimiento humano. En el N de Jesús, Amén, Amén y Amén.

domingo, 28 de enero de 2018

UN NUEVO MANDAMIENTO

“Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34)
Es nuevo porque propone una nueva norma, el amor de Jesús.
En la última cena, momentos antes de la traición, del abandono, del juicio, de la cruz.
Jesús les dio un ejemplo de humildad, lavando los pies de sus discípulos (aún del que lo iba a entregar)
Una vez que Judas se marchó, estableció el mandamiento postrero: EL AMOR.
Esa sería la señal de los cristianos, el sello distintivo… No se distinguirían ni por el poder, ni por el dinero, ni por los ideales, ni por la inteligencia…
No habría otra muestra verdadera, ni los intereses, ni las raíces culturales, ni los problemas comunes, ni las convicciones políticas… sino… ¡EL AMOR!
Al final de aquella cena, Jesús trazó no sólo el camino, sino el modo en que habrían de caminar. Antes que portadores de “un discurso”, antes que defensores de una moral, ellos (y nosotros) deberíamos distinguirnos por el amor.
Amarnos unos a otros como Él lo hace… No hay otra señal más importante que esa
“Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores” dijo Jesús…
El amor no es solamente un sentimiento o una preferencia, es lo que uno hace y cómo uno se relaciona con otros. Es una decisión, un compromiso, una manera de comportarse.
Disputas, discusiones, cismas, grietas, desunión, difamación, están actualmente de moda en esta sociedad que no tiene en cuenta a Jesús y a sus enseñanzas.
Su amor hacia nosotros es un amor  sacrificial, incondicional, constante y espontáneo, que vela por nuestros intereses.
Este es el modelo de amor que debemos seguir. El amor es un fruto del Espíritu Santo que es el que nos capacita a amar, cuando seguimos su guía, es quien dulcifica nuestro carácter, nuestras palabras y nuestras acciones…
¡Démosle lugar en nuestra vida!.. ¡Dejémonos transformar por Su amor!












martes, 2 de enero de 2018

¡LIBRE!

Pedro consultó a Jesús acerca de cúantas veces debía perdonar a quien peque contra él? Jesús le contestó... setenta veces siete... (Mt 18:21-22)
¿Qué quiso decir? se refería al perdón continuo y constante, a la actitud perdonadora de nuestro corazón... Si perdonamos instantáneamente, constantemente, llegará un momento que tendremos un entrenamiento tan grande en esto de soltar todo ese dolor que nos hace prisioneros del dolor, que lo harás como algo natural en la vida, sin "guardar" dentro tuyo toda esa "basura" que los injustos quieren depositar en vos... 
Oremos juntos......
En este día... (fecha) voluntariamente decido perdonar a... (nombres) por... (especificar) la/lo dejo libre y me declaro LIBRE porque no quiero que crezca en mí ninguna raíz de amargura que me obstaculice al acceso al Reino de Dios y a su maravilloso poder.
el Señor me ha perdonado y limpiado mi conciencia de obras muertas. Ya no hay culpas, estas están muertas, enterradas y olvidadas. Quiero andar en luz, en la senda del perdón. La sangre de Cristo nos limpia continuamente de todo pecado (1º Jn 1:7)  Quiero liberarme de todo resentimiento para experimentar el poder del Reino fluyendo a través de mi vida. Hoy decido expulsar, en el Nombre de Jesús, todo resentimiento hacia Dios, hacia mí mismo/a y/o hacia otros, no permitiendo que la semilla de la ofensa anide en mi corazón. Espíritu Santo, revélame a cada una de las personas y situaciones que debo perdonar y ayúdame a orar por ellas.
¡Señor, deseo que tu poder me alcance y llene mi vida! Hoy edifico mi vida en profunda comunión e intimidad contigo, afirmada en el fundamento del perdón que me has concedido. Sé que debo estar dispuesta a perdonar como Tú lo has hecho conmigo y hoy decido hacerlo. Sé que estás conmigo en este proceso y lo agradezco. Amén, Amén y Amén.
Leamos: La Parábola del perdón en Mateo 18:21-35

jueves, 28 de diciembre de 2017

ANDAR POR FE

“Porque por fe andamos, no por vista” (2º Cor. 5:7)
Cuando me enfrento con las duras realidades de la vida, tengo que tomar una decisión…
¿Camino por fe? ¿Creo en Dios?
¿Confío en Sus promesas o me guío por mi propio razonamiento?
Vivimos tiempos difíciles, esto no es ninguna novedad, es más, suena a algo repetido, muy reiterativo, pero no por ello menos cierto.
Si miramos a nuestro alrededor, podemos “naufragar”
No hay seguridades, ni en la economía, ni en las finanzas, ni en los trabajos, ni en las relaciones…Cabe que me pregunte a mí mismo/a:
¿Dónde fijo la mirada? ¿En el problema, en la dificultad, o en la grandeza de mi Dios que me sacará esta vez a flote como ya lo ha hecho otras veces?
La fe tiene que ser probada para saber si es auténtica o simplemente se trata de algo emocional.
Esto sólo puede conocerse a través de la prueba.
¿Soy de los que, cuando la dificultad aparece en la puerta, mi fe se escapa por la ventana?
¿Escucho la voz de Dios que me habla a través de Su Palabra o le doy lugar a los susurros del diablo que intenta pulverizar mi fe y mi esperanza?
Muchas veces, ante los razonamientos humanos, nuestra fe es aplastada.
Nos dejamos llevar por lo que perciben nuestros sentidos, razonamos y sacamos conclusiones lógicas.
Entonces…nos apartamos de Dios, de Su Palabra, de Sus promesas, comenzamos a caminar “por vista” y nuestra fe se esfuma.
Pero Dios es sobrenatural y sus obras no pueden ser reducidas a una simple lógica humana. Él es hacedor de imposibles, que nada tienen que ver con la lógica.
La fe verdadera nada tiene que ver con el estado de ánimo, ni con las circunstancias externas.
La fe es un fruto del Espíritu Santo… ¡Deja que tu mente sea tocada y renovada! ¡Permite que trabaje en tu interior en libertad!
¡Pon tus ojos en Cristo el autor y consumador de la fe y avanza confiado/a!
¡No importa lo que pase! ¡No desvíes tu mirada! Avanza como si vieras lo invisible.

Gracias, Señor porque sé que trabajas en mí perfeccionándome y es por eso que estoy pasando por esta prueba tan dura. Me aferro a tus promesas y sé que saldré fortalecida/o y algún día podré ver tu rostro. En el Nombre de Jesús. Amén, Amén y Amén.


martes, 28 de noviembre de 2017

Ver más allá para vencer...

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?
mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda 
                                                                    (Salmos 121:1-3)