domingo, 18 de abril de 2021

FAMILIAS DISFUNCIONALES

“Yo seré por Dios a todas las familias…” (Jer. 31:1)

Dios ama la familia y en toda su Palabra apunta a la formación de familias saludables, felices y funcionales. Pero, el problema número uno en esta sociedad en la que vivimos, es la destrucción de la familia, la desintegración de la misma. Hacia allí apunta sus dardos el enemigo de nuestra alma. Una vez que logra abrir brecha en ella, le será muy fácil ingresar e ir tomando posesión de cada uno de sus miembros.

En estos últimos años ha aparecido un término que trata de explicar esta situación, y habla de familias disfuncionales.

¿Qué significa disfuncional? Dis- es un prefijo que significa dificultad o anomalía. Si lo aplicamos al funcionamiento de una familia, estamos hablando de un grupo familiar que se maneja de manera defectuosa.

A medida que la disfunción familiar aumenta, también lo hace la violencia doméstica.

La disfunción familiar afecta la salud mental, emocional y física de cada uno de sus integrantes. Los hijos de este  tipo de familias manifiestan problemas en su comportamiento. Les resulta muy difícil “sujetarse” a la autoridad y su rendimiento escolar resulta demasiado bajo.

Es curioso notar cómo a pesar de los avances científicos y tecnológicos, cuando la familia se desmorona, aumenta el índice de criminalidad juvenil. Teniendo en cuenta que la familia es la célula básica de la sociedad, la unidad fundamental de la civilización, cada vez que una familia cae en disfunción, hay una amenaza para el bienestar de toda la nación.

Pareciera que cuando se suplen las necesidades básicas (físicas, materiales, emocionales y espirituales), los integrantes tienen una buena educación, oportunidades para disfrutar de placeres tales como viajes, recreación y entretenimiento, el resultado será una familia funcional. Sin embargo esto no alcanza.

La verdadera ecuación que da como resultado una familia funcional es:

CRISTO + PALABRA - AVANCE DEL ENEMIGO = FLIA. FUNCIONAL

Al fin de entender el Plan de Dios para la familia, deberemos comenzar desde la primera familia.

Antes de la aparición de la desobediencia y posterior caída, la familia del Edén, era un perfecto triángulo de compañerismo entre DIOS+ ADÁN + EVA…

¡Aplica esta suma a tu familia! ¡Cambiará la manera en que se relacionan!

El resultado de esta vida de compañerismo con Dios es la paz y el gozo. El maligno actúa igual que un intruso que  irrumpe en una casa y roba, destruye, secuestra, viola y mata a veces. Se mete en las familias, invade el corazón de sus miembros y los induce a tomar malas decisiones, la primera de ellas es apartarse de Dios o no tenerlo en cuenta.

Padre amado, en este día me entrego a Ti y te entrego a cada uno de los miembros de mi familia (nombrarlos) para que Tú reines en ella. Creo que actuarás con poder para que se cumpla Tu palabra “serás salvo tú y toda tu casa” En el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.

sábado, 27 de marzo de 2021

FRESCURA ESPIRITUAL

 

“Feliz el hombre… que pone su amor en la ley del Señor y en ella medita noche y día... es como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y jamás se marchitan sus hojas, todo lo que hace, le sale bien” (Salmo 1:1-3)

Las viejas formas no permiten que la frescura espiritual del evangelio se manifieste. Quien ha puesto la confianza en el Señor, ha descubierto el secreto de gozar de la verdadera felicidad. Es quien no se allana a la corriente que la sociedad ofrece. Y estas personas, son comparadas con un árbol plantado junto a corrientes de agua. Sin agua suficiente un árbol se seca, pero… plantados junto al río del espíritu que es fuente inagotable, estaremos siempre verdes, frescos, proveyendo de sombra a pájaros, caminantes y animales diversos que la necesiten.

Quien pone su confianza en el Señor, nunca estará seco, todo lo contrario, será renovado y agradable. Al tener raíces profundas siempre tendrá una palabra constructiva para compartir y edificar a otro, conversaciones con contenido, palabra de Dios fresca para compartir con quienes lo necesiten. Darán frutos, no serán estériles, su hoja no caerá porque estará viva, las hojas muertas, secas, son las que se caen… Pero en la vida de una persona que tiene su confianza puesta en el Señor, no se muere nada, ni envejece, porque hay una renovación constante y permanente.

Cuando somos rutinarios, monótonos y no nos renovamos, perdemos frescura espiritual. Es necesario una renovación constante y continua… Y a eso sólo lo lograremos junto a la FUENTE DE AGUA VIVA, porque bebiendo de ella, absorbiendo ese precioso líquido, nunca estaremos secos.

Busquemos ser transformados mediante la renovación de nuestro entendimiento para comprobar cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida y tomar buenas decisiones que nos conducirán a caminar de gloria en gloria, de victoria en victoria y de bendición en bendición. Cuando esto sucede, la frescura espiritual inundará mente, emociones y hasta el cuerpo se rejuvenecerá…Es hora de echar raíces profundas en el Señor, es la única manera de poder soportar esta prueba tan tremenda que están experimentando todas las naciones de la tierra…

Dejémonos moldear por el Señor, para que nuestra vida adquiera un verdadero sentido… La felicidad verdadera no significa estar libre de problemas, caímos una, dos, diez veces… bueno, sacudámonos el polvo y recomencemos. Todos los guerreros caen, pero sólo los vencedores eligen volver a levantarse…

Dios nos transforma en personas resilientes para que sigamos avanzando. El tiene planes perfectos para nuestra vida y Sus planes no pueden ser frustrados, nos da la fortaleza y la capacidad para volver a levantarnos. Podemos recomenzar, tenemos los recursos necesarios, no somos de los que retrocedemos, poseemos recursos inagotables para volver empezar…

Los justos podrán tropezar 7 veces, pero volverán a levantarse dice Proverbios 24:16…

JESÚS NOS OFRECE UNA NUEVA VIDA BASADA EN LA FE

 

lunes, 8 de febrero de 2021

SER AGRADECIDOS…


 "Den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas a favor de los hombres”    (Salmo 107:8)

Tenemos tendencia a ser desagradecidos… Nos quejamos por todo… 

¿En qué lugar te ubicas? 

¿En el agradecimiento o en la queja?

Si sientes que “el mundo” te debe “algo”, vas a vivir insatisfech@ y amargad@... Tus expectativas tal vez no sean cubiertas y nunca consigas lo que esperas…

Es necesario reconocer que es muy probable que tus cosas no se resuelvan del modo en que quieres, ni tus relaciones tal vez sean como las imaginaste, ni tu casa tan linda como pensabas que sería…

Si optas por la queja y el lamento, puedes llegar disgustad@, infeliz y desdichad@ a una muerte prematura por la pérdida de la alegría y la esperanza…

Cuando permites que la conmiseración, la pena por ti mism@ te invada… sentirás que “el mundo” no te merece… entonces vivirás resentid@ y no dejarás que el agradecimiento florezca en tu corazón y sea expresado por tus labios.

La persona orgullosa no es agradecida, porque piensa y está convencida de que nunca recibe lo que merece…

Contrariamente, un corazón agradecido puede ver y reconocer cada día como un regalo…

Se enfoca menos en lo que le falta y puede ver todos los privilegios que sí tiene…

El corazón agradecido, desde que despierta, va recogiendo razones para agradecer… poder escuchar, poder ver, la posibilidad de disfrutar de un baño caliente, un plato de comida…

La gratitud disipa la ansiedad, como el sol hace con la neblina…

Cuando tu corazón es agradecido, sonríe, y esa sonrisa que se expresa a través de tu boca, toca almas, da color a otras vidas y consigue contagiar esa actitud…

Un corazón agradecido está lleno de alabanza a Dios, por Su amor incondicional y su perdón inmerecido…

Lo valioso está en casa, en la familia… No permitas que el desaliento te susurre al oído… Piensa y agradece por las bendiciones de las cuales gozas y que tal vez ni has reconocido…

¡¡¡Seamos agradecid@s!!!

No dejemos escapar la oportunidad de agradecerle por esos detalles de amor con que nos provee cada día…

El mejor regalo que hemos recibido jamás es la salvación de nuestras almas que Dios nos concedió a través del sacrificio de su Hijo en la cruz, gracias al cual hemos sido perdonados y reconciliados…

¡¡¡Cómo no agradecer!!!

 

 

 

sábado, 30 de enero de 2021

LECCIONES

 

“Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105)

Nuestra vida está en las manos de Dios, si voluntariamente se la entregamos, Él nos dará sabiduría y entendimiento para administrar todo lo que ha sembrado dentro de ti y de mí.
Estamos, desde que nacemos. inscriptos en una universidad que llamada vida. Cada día en esta escuela tendremos la oportunidad de aprender nuevas lecciones.  Nos gusten o no, con ganas. o sin ellas, son lecciones y hay que aprenderlas.
Una lección es repetida hasta que es  aprendida.  Esa lección será presentada una y otra vez de varias formas hasta que la aprendamos.
Solo cuando esté aprobada podremos pasar a la próxima lección. No hay atajos en esto, no hay manera de copiar, nos hay cursos gratis, ni diplomas comprados en la vida. 
No hay fracasos, solo lecciones.  Cada lección es fundamental para el crecimiento y claro, el crecimiento es un proceso que implica errores, pero en la vida y con Dios esos errores se convierten en lecciones.
Todos los que han logrado algo en la vida podrán decirnos cuantas han sido las veces que no lo lograron, pero eso no los detuvo.
El aprendizaje de lecciones es un proceso que no tiene fin.  No existe parte de la vida que no contenga lecciones.  Mientras sigamos vivos, habrá lecciones que aprender.
La carrera de la vida y el diploma de la existencia humana no es el producto de un curso de algunos años, toda la vida es el curso. Es una carrera con una meta infinita.
Es necesario que hagamos de nuestra vida algo que crece.  Poseemos todas las herramientas y recursos que Dios ya nos ha dado para tal fin.
Lo que creemos con esas herramientas determinará nuestro crecimiento, pero siempre la decisión es personal.
Dios ha puesto en nuestro interior, instrumentos para la formación de nuestra vida. No pospongamos, no esperemos estar allí, pensando que será mejor que aquí…  Cuando el allí ha llegado a ser nuestro aquí, simplemente habrá otro allí que parece mejor que el aquí. 
Por lo tanto disfrutemos nuestro aquí y ahora, sin mirar los campos ajenos que parecen más verdes, cuando el nuestro lo único que necesita en un poco más de diligencia en el riego, en el abono de la tierra…
No nos desenfoquemos, ni nos quedemos sumidos en las dudas. Las repuestas están en la Palabra de Dios.  Cuando las dudas nos asalten y la confusión nos rodee busquemos las respuestas en la Palabra de Dios.
La Biblia sigue siendo el manual del fabricante…. No perdamos más tiempo…Dejemos que Dios nos hable, nos enseñe y nos guíe. 
Esperemos con confianza lo que Dios nos tiene reservado en este nuevo año. No perdamos la fe, ni la posibilidad de ser enseñados por el Ser más sabio del Universo… lecciones “directas del cielo”…
 
 

viernes, 25 de diciembre de 2020

Navidad

"Porque un niño nos ha nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz" (Isaías 9:6)

Navidad es el momento histórico, en el cual Dios vino a la tierra, en la persona de Jesús, su Hijo amado, para reconciliar consigo al hombre pecador mediante su muerte sustitutiva en la cruz...

El nacimiento del Mesías sacudió todo el mundo espiritual, es el acontecimiento más importante de toda la historia de la humanidad, de modo tal que la historia se dividió en AC y DC... o sea, antes de Cristo y después de Cristo... 

Navidad se trata de Dios y de su maravilloso plan para la humanidad. Dios nos amó tanto como para nacer como un bebé, crecer como el Hijo de Dios y morir en una cruz... Se encarnó para que el hombre tuviera una nueva posición con Dios, haciéndonos hijos.

Reconciliación, significa que Dios nos alcanzó y nos dio mediante Jesús, el Hijo encarnado, para que pudiéramos tener una posición y una relación diferente con Dios.

¡¡¡ Qué triste que se haya perdido el verdadero significado de la Navidad!!! No nos hemos dejemos guiar por el "espíritu navideño" que nos desvía de darle el honor al quien es la Navidad... Jesucristo...


martes, 15 de diciembre de 2020

OXIGENAR EL ALMA


"Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar"
(Marcos 1:35)

Jesús se levantaba e iba a un lugar solitario para hablar con Dios... El Señor sabía a quién encomendarle cada uno de sus días...
El aire de la mañana oxigena mi alma. Amo las primeras horas de la mañana con su silencio que me aquieta, su aire fresco que me renueva... Cada día que comienza es una hoja en blanco, un espacio que espera por ser llenado... Hay días en que nos levantamos con las alas del alma caídas, como si cedieran ante el peso de los avatares de la vida. Pero si elevamos los ojos al cielo, en ese tiempo de comunión e intimidad, la visión se aclara, las fuerzas se renuevan, el gozo inunda el espíritu y salpica el alma...
Cuando nos falta tiempo de intimidad con el Señor, por más que hagamos intentos por pretender acomodar la situación, nos será engorroso lograrlo y terminaremos agotados y perdiendo la paz... esa paz tan anhelada, tan preciosa y tan preciada...
La paz la encontramos y la conservamos cuando confiamos en que Dios no permitirá que nuestro suelo ceda y nos hundamos...
Cuando la confianza disminuye o desaparece, asalta la ansiedad y la desesperación... La ansiedad divide la mente, el corazón y rompe nuestra paz.
Centrarnos en Dios, nos devuelve esa paz interior, que nada tiene que ver con las circunstancias, sino con el enfoque en medio de esas circunstancias.
¿Hacia dónde dirigimos la mirada?
Renovar nuestra paz cada día, es dedicar un espacio para encontrarnos con quien es nuestra verdadera paz (1 Tesalonisenses 5:23)
Paz no es ausencia de circunstancias negativas...
Paz es la Presencia de Dios en nuestra vida...
Si cada día destinamos las primicias de nuestro tiempo al Señor, al Príncipe de paz, viviremos con paz y en paz, sin importar lo que ocurra ese día...
Oremos: Padre, en el Nombre de Jesús, me acerco a Ti. Tu Palabra dice que Tú guardas en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado... Ayúdame a fijar la mirada en Ti, con plena confianza y no en los problemas o las circunstancias adversas. Gracias sé que lo harás... 




lunes, 23 de noviembre de 2020

ABRIR EL CORAZÓN

 

“Este es mi mandamiento, que os améis los unos a los otros como yo os he amado" (Jn 15:12)

Es necesario abrir el corazón para que Dios lo llene de amor y desarraigue todo aquello que impide que podamos disfrutar de una fluida relación con Él y con los demás.

Dios no pide mantener relaciones con personas que tal vez Él mismo está removiendo de nuestra vida, pero sí, nos pide que las perdonemos.
Quiere que al recordarlos no sintamos rabia, angustia, ni resentimiento en el corazón.
Dios nos ama, Él es amor, por lo tanto, ningún sentimiento contrario al amor proviene de Dios, es por eso que nos manda a amarnos los unos a los otros.
Sólo lo podremos lograr si permanecemos en Él…
Si recibimos sus Palabras de verdad, amor y vida y hacemos de ellas el fundamento de nuestra existencia.
Nos dice que nos amemos unos a otros del modo como Él nos amó y nos ama a nosotros…
Quiere que hagamos las cosas por amor y por eso quiere llenar nuestro corazón de Su amor… ¡Claro! debemos decidir aceptarlo, recibirlo y brindarlo a otros.
El énfasis de Jesús es que amemos, lo cual es una decisión, no un emoción.
Cuando decidimos amar, el Señor nos provee el amor necesario para que podamos hacerlo sin dificultades, sin impedimentos.
Y no se trata de convertirnos en personas débiles y manipulables, todo lo contrario, se trata de andar en luz, lejos de la oscuridad, sin odio, sin amargura, sin resentimientos, a pesar de que los demás se equivoquen o no actúen del modo en que nosotros esperamos…

Oremos juntos: Padre, en este día, decido amar sin importar la actitudes de las personas… Abro mi corazón para que lo llenes de tu amor, para dar a los demás. Colma mi vida para tener comunión contigo y poder estar siempre a Tu voluntad que es perfecta y agradable. En el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.