domingo, 8 de mayo de 2022
LAS AGUAS
viernes, 31 de diciembre de 2021
EBEN EZER
El Señor siempre está presente en nuestras batallas. Eben ezer significa piedra de apoyo... Samuel levantó una piedra como memorial para recordar como dios los había ayudado en sus batallas en contra de sus enemigos...
Un monumento, un memorial, se erige para recordar que algo grande ha sucedido en ese lugar...
hoy, último día de este año, levantamos, no una piedra, sino el Nombre del Señor, no en un sitio geográfico, sino en nuestro corazón, para decir, recordando...
Un año más termina y hasta aquí, nos ayudó el Señor... Y eso no significa que no lo seguirá haciendo, sino todo lo contrario...
Esta expresión nos invita a reflexionar y a examinar nuestro andar...
¿Cómo ha sido nuestro caminar con Dios y con los demás durante este año?
¿Nos fue bien? ¿No nos fue tan bien? ¿Hemos madurado? ¿Avanzamos? ¿Nos hemos detenido?
¿Seguimos quejándonos por las mismas cosas? ¿Empantanado/as en las mismas situaciones?
Veinte años tuvieron que pasar para que Israel pudiera por fin obtener la victoria sobre los filisteos (pueblo enemigo)
Este es un tiempo de hacer un ALTO... detenernos y reflexionar...
tal vez nos sentimos abrumados, cansados, desalentados, no reconocemos cuántas bendiciones el Señor ha derramado sobre nuestra vida a pesar de las aflicciones de las que ninguno estamos exentos.
el Señor nunca se ha apartado de nosotros, siempre ha estado junto a nosotros, siempre nos ha ayudado, siempre nos ha protegido y en los peores momentos, nos ha cargado amorosamente en sus brazos...
Eben ezer... lo ha hecho, lo hace y lo seguirá haciendo...
domingo, 3 de octubre de 2021
LIBERACIÓN DE LA RUINA
“Envió su palabra y los sanó y los libró de su ruina” (Salmo
107:20)
Muchas
veces la enfermedad aparece como consecuencia de la transgresión, es decir de
violar los límites a sabiendas.
Aunque
se vive como un castigo, en realidad, no lo es… ya que no se trata de una
acción directa de Dios, sino de la consecuencia de nuestras acciones por la
mala elección que hemos hecho.
Toda
acción tiene un resultado, esto es así, en lo natural y también en lo
espiritual, ya que lo visible en el mundo natural, es un reflejo del mundo
espiritual.
Ignoramos
las bendiciones que provienen de cumplir la voluntad del Señor y nos exponemos de ese
modo a los juicios que supone violarlas.
“Amó la
maldición y esta le sobrevino, no quiso la bendición y esta se alejó de él” (Salmo
109:17)
Dios
es pura bondad y amor, pero también es un juez justo. Sin embargo, como es
absolutamente misericordioso, nunca nos paga como mereceríamos, su gracia nos
mueve a un arrepentimiento genuino y de ese modo obtener liberación a esos
males que nos afectan.
A
menudo la gente se acuerda de Dios y clama a Él, cuando le asalta la calamidad.
Inevitablemente, nos guste o no, las tormentas nos llegan a todos.
Fuertes
dificultades en todas las áreas, familiar, económica, vincular, laboral, o una
severa enfermedad, pueden alcanzarnos muchas veces como consecuencia de nuestra
decadencia.
No
siempre somos conscientes de ello… Pero la buena noticia es que si buscamos a
nuestro Sanador con un corazón contrito, clamando por liberación, la calamidad,
puede ser trastocada y recibiremos sanidad espiritual que se traducirá en lo
físico.
Dios
nos sana a través de su Palabra, como lo hizo con el siervo del centurión (Mt.
8:8) cuando nos acercamos a Él con confianza y fe… recibiremos ese toque que
tanto estamos necesitando…
Oremos: por
todos los que padecen males, tanto en el cuerpo, como en el alma y aún en el
espíritu…
miércoles, 4 de agosto de 2021
EN EL TIEMPO APROPIADO
Cuentan que una vez un hombre envió a su hijo al río a llenar una vasija recomendándole que no demorara.
Mientras el jovencito realizaba el encargue, su papá lo observaba. Vio que ponía el recipiente debajo de un gran chorro que caía como cascada con tanta fuerza que no sólo no lograba entrar dentro del recipiente, sino que melló su cuello con el golpe intenso del agua.
Cuando el hijo regresó, no sabía de qué modo decirle a su papá que no sólo la vasija estaba arruinada, sino que el agua estaba turbia, a pesar de que el río tenía aguas cristalinas.
El papá con una sonrisa indulgente le preguntó cómo había sucedido eso (a pesar de que él había visto todo lo ocurrido)
Quería llenarlo lo más rápido posible, le dijo el niño, con tristeza, no sabía que se arruinaría.
Sólo tenías que sumergir la vasija en el río, hijo querido, no te preocupes y agregó a modo de lección ejemplificadora.
“Muchas veces en nuestras tratamos de llenar nuestras vasijas a nuestro tiempo, en un mundo acelerado y convulsionado y terminamos averiados, como este recipiente”
Pero Dios conoce nuestra capacidad, y sabe que si hacemos las cosas como nosotros queremos podemos hacernos daño pues no estamos capacitados para hacerlo en ese momento, por eso logramos las cosas a medias y el agua que conseguimos no es pura, sino turbia.
Queremos tener todo YA y en el proceso salimos heridos por no dejar que Dios nos sumerja poco a poco en la corriente calmada del río del Espíritu.
Dios conoce la capacidad de cada uno. Es por eso que no debemos hacer las cosas en nuestro momento, sujetas a nuestro capricho y ansiedad.
Dios desea llenar tu cántaro hasta el tope, pero en SU momento y según TU capacidad.
miércoles, 16 de junio de 2021
AL ABRIGO DE DIOS
"Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad. ¡Enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador ¡En tí pongo mi esperanza todo el día! (Salmo 25:4-5)
domingo, 30 de mayo de 2021
HACER TODO CON EMPEÑO
“Y todo lo que esté
en tu mano hacer, hazlo con todo empeño” (Eclesiastés 9:10)
Cada día es una nueva
oportunidad, una hoja en blanco para ser llenada. Nos levantamos, extendemos
nuestros brazos, abrimos el corazón y avanzamos. Todos empezamos el día en la
misma línea de partida… disponemos de la misma cantidad de horas…
Tal vez nos alistamos y
comenzamos la jornada, pero el día se complica, trae su propio mal, su lucha y…
¡bajamos los brazos!
¿Qué nos dice Dios?
Avanza a pesar de… Él emplea
cada minuto, cada segundo para nuestro bien y usa cada obstáculo que se
presenta como un escalón, para que podamos desarrollarnos y subir a un nivel
superior, a un nivel más alto.
¿Cuál es la clave?
Confiar, mantenerse a
pesar de lo difícil de la situación, conservar la fe, poniendo la mirada no en
nuestras fuerzas, recursos, aptitudes, sino en el Señor.
En el “mientras tanto”,
Él trabaja en nuestro ser interior, puliendo, podando, refinando. Mientras
nosotros hacemos nuestra parte, confiando y extendiéndonos hacia adelante, Dios
poderosamente hace lo suyo. Estamos en proceso, mientras avanzamos de a un
pasito a la vez. Cada paso que demos tiene un valor especial… ¡No nos quedemos
estancados! ¡Avancemos por fe, como viendo al Invisible!
Muchas veces no queremos
seguir, por temor a tropezar… y… ¡puede ocurrir! Pero… el Señor nos sostiene de
una manera especial para evitar que caigamos.
Aún si caemos, Él tiene todo el poder para levantarnos, sanar nuestras heridas y raspones con su ungüento santo y alistarnos para continuar la carrera que tenemos por delante.
¿Qué tienes para hacer en este día?
Oremos: por
aquellos que han bajado los brazos y no quieren continuar, para que sean tocados
por el poder de dios que precisamente se perfecciona en medio de la debilidad.
Es Su poder el que nos
hace fuertes, porque es Cristo en nosotros, la esperanza de Gloria.
domingo, 23 de mayo de 2021
LA MISERICORDIA DE DIOS
“Muchos dolores habrá para el impío; más al que espera en el Señor, le rodea la misericordia”… (Salmos 32:10)
A pesar de hacer
las cosas correctamente, tratando de mantener buenas relaciones con todos, las
cosas no siempre nos salen bien. Por lo general tenemos tropiezos, complicaciones,
dificultades y ¡claro! cuando esto ocurre somos tentados a mirar lo bien que
les va a otras personas, cuyas vidas dejan bastante que desear y sin embargo,
obtienen mejores resultados.
Hay personas que
van cambiando su comportamiento escudándose en que si todos lo hacen por qué yo
no y buscando justificar sus actitudes para lograr mejores resultados.
¡Qué fácil es caer
en ese tremendo error que puede costarnos muchas lágrimas!
El Señor nos
advierte el fin de ellos y nos recuerda que Su misericordia nos acompaña cada
día. Tomados de su mano y caminando en Su voluntad, todo tendrá un buen final,
independientemente de que aún no lo veas.
¡No te dejes
abrumar por las circunstancias! ¡No te compares con nadie!
Concéntrate en el
propósito que Dios tiene para tu vida y avanza conforme a eso, con la seguridad
de que su voluntad siempre es buena, agradable y perfecta.
¡No mires el
bienestar de otros! Posiciónate en lo que el Señor te ha prometido y avanza con
fe, aunque no entiendas por qué los otros logran buenos resultados aún andando
por malos caminos…
No permitas que
esos pensamientos de celos, de envidia aniden en tu corazón, llenándote de
amargura.
Aunque no puedas
verlo, Dios está obrando, si depositas tu plena confianza en Él, si quitas la
mirada de los demás y la fijas en Jesús, tu corazón se llenará de esperanza y
paz.
Oremos: por
aquellas personas que sacan sus ojos del Señor para posarlos en las personas y
en sus logros, sin tener en cuenta de que cada uno somos únicos para Él y tiene
un plan perfecto para nuestra vida.





