jueves, 31 de mayo de 2012

A TIEMPO


Muchas veces reaccionamos demasiado tarde ante una situación y al ver los resultados negativos nos preguntamos: ¿Cómo fue que hice eso?
Y es que es increíble las veces que nos va mal por reaccionar demasiado tarde. Sabemos lo que tenemos que hacer y cómo debemos hacerlo, sin embargo por alguna extraña razón, la mayoría de veces reaccionamos demasiado tarde, cuando todo está por derrumbarse o ya perdido.
Esto puede suceder en todas las áreas de nuestra vida, en el amor, la familia, el trabajo, las finanzas, los negocios, los estudios, las amistades, etc.
No estamos alertas, todo comienza como un juego y luego: perdemos, relaciones, dinero, trabajos, buenas oportunidades, o caemos en alguna adicción y cuando reaccionamos nos preguntamos: ¿Cómo fue que llegue hasta este punto?
¡¡¡Cuántas lágrimas nos hubiéramos ahorrado si tan solo hubiéramos reaccionado en el momento oportuno!!!
¡¡¡Si hubiéramos escuchado esa “vocecita interior” que nos decía que íbamos por mal camino, que estábamos equivocando el rumbo…
Lamentarse o culparse, no sirve, pero sí determinarse y proponerse de todo corazón, estar más atentos para reaccionar A TIEMPO y evitar nuevos dolores.
Que todo lo pasado nos sirva para crecer, madurar y comprender lo que no tenemos que volver a hacer (el ser humano es el único que repite situaciones una y otra vez esperando que el resultado sea diferente).
Dios nos da libre albedrío, pero a lo que no podremos escapar es a las consecuencias de nuestras decisiones.
Pero Él nos ama, es el Dios de las oportunidades, de los nuevos comienzos y nos dice que descansemos en Él, que nos llenará de su paz.
Sólo debemos acercarnos, reconocer nuestros errores, pedir perdón por cada uno de ellos, solicitar su ayuda para poder escuchar su voz y…¡¡¡VOLVER A EMPEZAR!!!.
El día es HOY, tu Dios quiere que reacciones YA para que no derrames más lágrimas de tristeza y dolor en un futuro cercano. Él quiere cambiar tu lamento en baile, tu tristeza en alegría y quiere darte esplendor en lugar de pobreza.

 “Escudriñemos nuestros caminos y busquemos, volvámonos a Jehová” (Lamentaciones 3:40) 

viernes, 18 de mayo de 2012

SOMOS SORPRENDENTES



“Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios” (Sal 22:10)
Pensemos que las probabilidades de ser concebidos son de decenas de millones contra uno. Un solo espermatozoide entre 10 y 90 millones llega para fertilizar un huevo. ¡¡¡Es una carrera por la vida!!!.
Sólo algunos obtuvieron acceso al santuario interior para fertilizar el huevo y millones que no lo lograron, murieron.
¿Seguís pensando que tal vez fuiste “un accidente” en la vida de tus padres?.
¡¡¡No!!!... ¡¡¡realmente somos un milagro!!!. ¡¡¡Es sorprendente que hayamos llegado a este mundo!!!
Cada uno de nosotros fue imaginado y traído al mundo por Dios con un propósito específico.
La mayoría de la gente nunca es enseñada a amarse a sí misma ni tampoco a comprender en realidad cuán sorprendentes somos en realidad. Fuimos creados con talentos, habilidades, inteligencia.  Tenemos un potencial que ni siquiera hemos comenzado a descubrir.
¡¡¡Podemos hacer, ser y tener más de lo que jamás hemos soñado!!!.
¡¡¡Despertemos!!! …  ¡Retiremos nuestros sueños del estante y desempolvémoslos para que puedan vivir de nuevo en nuestro corazón, mente y espíritu!. 
¡¡¡Sigamos creyendo que podemos y lo lograremos!!!.  Entonces esperemos que se cumplan y observemos cómo se desarrolla nuestra sorprendente vida.
  Si abrazamos los planes de nuestro Creador y Salvador, entonces descubrimos el significado de la vida abundante… si no lo hacemos, acabaremos por desperdiciar nuestros años sobre la Tierra y al final nos sentiremos frustrados y amargados.
Sí, la verdad es que ¡somos sorprendentes!  Pero todo lo que podemos llegar a ser, no lo haremos solos, sino entregándole el control de nuestra vida a Cristo. 
 Atrevámonos a aferrarnos a Él y a Sus planes para nuestras vidas... 

lunes, 30 de abril de 2012

¡¡¡SUELTA YA!!!

Muchas veces vivimos presionados por que queremos tener todo bajo control. Nos sentimos asfixiados y casi sin fuerzas. Es como si todas las situaciones nos cayeran encima y sentimos que no podemos acallar nuestros pensamientos.
Si nos detenemos y los examinamos, podremos darnos cuenta de que lo que más queremos controlar, es precisamente aquello a lo que más tememos. Si tenemos miedo a la enfermedad, controlamos nuestra salud más de lo que corresponde. Si sobre nuestra cabeza revolotea el temor a la infidelidad, controlaremos a nuestra pareja. Si la sombra de la traición nos invade, estaremos todo el día pendiente de nuestros amigos, compañeros de trabajo, etc.
De manera contraproducente, cuanto más controlo, más miedo aparece. Y todas estas tensiones, bajarán al cuerpo, uno de los primeros síntomas puede ser la contractura.
Vivimos presionados y nos atamos a lo conocido porque tememos lo nuevo, entonces nos aferramos al dicho “mejor malo conocido, que bueno por conocer”…¡¡¡ ERROR!!!.
La palabra de Dios nos dice que lo que viene siempre es mejor y que si no abrimos nuestra mente, nuestro espíritu y nuestros brazos, no llegará.
Debemos ser más flexibles y menos estructurados, las ramas del pino, cuando les cae mucha nieve, se quiebran, en cambio las del sauce, se hacen elásticas, dejan caer el peso y permanecen sanas.
Dios cree en ti, cree tú en ti mismo/a. Tienes la capacidad, para que todas las cosas salgan bien, cree que mereces vivir con una vida más relajada y feliz.
No hay condenación sobre tu vida.

“Yo soy el que borro tus rebeliones, por amor de mí mismo y no me acordaré de tus pecados” (Is 43:25)

No te resistas a vivir una vida con mejor calidad, de ti depende. Puedes decidir vivir la vida con miedo, tratando de controlar todas las situaciones, esforzándote hasta lo indecible o disfrutar de la vida abundante que Jesucristo te ofrece.
De vos depende…¡¡¡decídete!!!. Deja de controlar todo y a todos y controla sólo tu vida, suelta ya, no vale la pena.
Da a los otros, libertad y te sentirás liberada/o.

“No acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a la memoria las cosas antiguas. Yo hago cosa nueva; pronto saldrá a la luz. Abriré caminos en el desierto y ríos en la soledad” (Is 43: 18-19)

lunes, 16 de abril de 2012

Un problema de identidad

Hace un tiempo leí una historia que me gustó mucho y hoy en el día de mi cumpleaños, la quiero compartir con vos, que estás leyendo estas reflexiones.
Se trata de un árbol triste y te preguntarás: ¿cómo es eso?. Sí, en una quinta muy hermosa y cuidada había gran cantidad de árboles frutales. Se los veía muy saludables, repletos de frutos, cada uno en su tiempo.
Pero uno de los árboles era totalmente distinto a los demás. A pesar de ser majestuoso, permanecía triste y apagado.
Sus compañeros le daban consejos para que pudiera fructificar, pero nada, pasaban las temporadas y no daba ni manzanas, ni peras, ni naranjas, ni duraznos…
Un día llegó hasta la quinta un búho, que tenía fama de ser la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, le dijo: - tu problema no es tan grave, es el mismo que el de muchísimos seres humanos. Yo te daré la solución. No te frustres por no ser como todos los demás. Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior.
Entonces, como si de pronto se hubiese descorrido un velo delante de sus ojos, abrió su corazón y pudo escuchar una voz que le susurraba:
- Tú no eres un árbol frutal, sino un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso.
Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Esa es tu misión "Cúmplela".
Por primera vez en su vida, el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Todos nacimos con un propósito, conocerás tu esencia, cuando comiences a conocer a tu Creador.
¿Cómo puedes lograrlo?. A través de la lectura de su Palabra, la Biblia es el manual de instrucciones que nos dice de qué forma tenemos que pensar, actuar y sentir para poder desarrollarnos en todo aquello para lo cual fuimos creados.
Comienza leyendo el Salmo 1, en los dos primeros versículos, nos dice:

“¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!
Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera”.

DECÍDETE A DEJAR EN LIBERTAD TU VERDADERA IDENTIDAD, SIN TRATAR DE PARECERTE A NADIE. ASÍ TE HIZO TU CREADOR, ASÍ TE ELIGIÓ Y TE LLAMÓ PORQUE TE AMA Y TIENE UN CAMINO HERMOSO PREPARADO PARA TI. CRÉELE Y CAMINA ERGUIDO/A PORQUE ES TIEMPO DE AVANZAR HACIA TU REAL DESTINO.

sábado, 31 de marzo de 2012

RESCATE Y ADOPCIÓN


Hoy quiero compartir con ustedes una historia que tocó el corazón y que me llevó a reflexionar.
Cierta tarde, la casa de una joven viuda se incendió. A pesar de la ardua tarea realizada por los bomberos y paramédicos para poder salvarla, la señora murió intoxicada por el humo.
Afanados por controlar las llamas, no se dieron cuenta de que su pequeño hijito, estaba dentro de la casa. 
Pero un hombre que pasaba por el lugar, contempló la escena y rápidamente se puso en acción. Observó un tubo al lado de las llamas que llegaba a la ventana donde se había asomado el niño.
Sin dudar ni siquiera un instante, se deslizó por el tubo, quemándose las manos,  hasta donde estaba el niño y lo tomó en sus brazos, salvándole la vida.
Tiempo después se realizó una audiencia para ver cuál de los familiares calificaba para adoptar al niño. Pero, a criterio de los jueces, ninguno de los presentes cumplía los requisitos necesarios.
De pronto, para sorpresa de todos, ingresó a la sala un hombre desconocido para todos los allí presentes.
Caminó lentamente hacia el juez, con las manos dentro de los bolsillos y le dijo: - "Señoría, no tengo riquezas ni negocios que me hagan competir contra todos los que aspiran a adoptar al niño, pero ansío hacerlo".
El juez asombrado le respondió: -"¿Entonces qué hace usted aquí?, alguna razón debe mostrar por la que quiera adoptar al niño".
- "Solo tengo estas muestras de amor ", dijo con voz pausada, al tiempo que mostraba sus manos blancas, quemadas y llena de cicatrices.
El niño al verlo reconoció al hombre que le había salvado la vida y con la carita feliz, corrió hacia él y lo abrazó.
Dejo que tú imagines el final de la historia.

Jesús pagó por ti un precio incalculable en la cruz del calvario. Entregó su vida para salvar la tuya, y también te lleva esculpido/a en las palmas de sus manos.
El quiere adoptarte como su hijo, cambiar tu angustia, tu dolor y tu enfermedad por su alegría, riqueza y vida eterna.

¿Aceptas hoy su adopción?
¡¡¡Corre como el niño, abrázalo!!!
Comienza a caminar disfrutando de la Vida Abundante por la que Él se entregó voluntariamente!!!

"Porque de Tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16)

"En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por Él." (1º Juan 4:9)

jueves, 15 de marzo de 2012

LA PODA


Cuando era pequeña, en la cuadra de mi casa, había enormes plátanos. Uno de ellos corría el riesgo de caerse porque su tronco estaba hueco. 
Los leñadores llegaron una mañana, con sierras automáticas y hachas. Los vecinos se reunieron para presenciar el evento. Suponían que los hombres empezarían a cortarlo por el tronco principal, pero los hombres colocaron escaleras y comenzaron a podar las ramas más altas.
De arriba hacia abajo cortaban desde las más pequeñas hasta las más grandes. Así cuando terminaron con la copa del árbol, sólo quedaba el tronco central. En poco tiempo aquel poderoso árbol yacía cuidadosamente cortado en el suelo.
El más experimentado leñador explicó que cortando el árbol cerca del suelo, antes de quitar las ramas, se vuelve incontrolable y en su caída, puede producir destrozos.
Es más fácil manejar un árbol cuando más pequeño se le hace.
Lo mismo ocurre con las preocupaciones que van creciendo en cada uno de nosotros. Llega un momento en que no las podemos manejar. Es aconsejable podar apenas aparecen los pequeños obstáculos que nos impiden el disfrutar de cada día.
Quitando desde el comienzo los pequeños problemas podemos, gradualmente ir llegando al tronco principal de nuestras preocupaciones. Será necesario quitar las ramas de la preocupación una a una, ocupándonos, sin preocuparnos.
Será necesario reconocer nuestros errores, tener el valor para enfrentarlos, establecer prioridades y mantener la determinación para ir librándonos poco a poco de todo el peso que nos impide trabajar, crecer, disfrutar y vivir la vida plena y abundante que Dios quiere que tengamos, transformando nuestras ansiedades, miedos y afanes en esperanza, fe y paz.

Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros
(1º Pedro 5:7).

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? (Mateo 6:28)

jueves, 1 de marzo de 2012

EN LA RECTA FINAL…


“No me deseches en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando mi fuerza se acabe. Aun en la vejez y en las canas, no me desampares, oh Dios…” (Salmo 71:9-18)

Una vez por semana visito un hogar de ancianos. Estando con ellos tengo la posibilidad de observar y analizar las distintas reacciones de las personas que transitan por la etapa final en el  largo camino de su vida.
Los más afortunados que pueden desplazarse, tienen sin embargo, un andar lento y taciturno.
Cargan en sus espaldas ¡una larga vida llena de experiencias! Alegrías, tristezas, logros y frustraciones…
Muy pocos son los que se resisten a la entrega y siguen acariciando sueños y proyectos.
Otros, confunden el pasado con el presente y no vislumbran futuro...
En numerosos casos, mucha soledad los rodea, carencia de afecto y de misericordia de parte de aquellos a los que tal vez dedicaron muchas horas de cuidado, tiempo y esfuerzo.
Es triste ver el menosprecio, que algunos demuestran hacia aquel manantial inagotable, de historias y sabiduría acumulados con los años.
Sus manos callosas y arrugadas, hablan de trabajo duro y constante.  Nos podrían dar lecciones acerca de cómo levantar al caído, llevar consuelo, o de arrullar a un niño para que se duerma más tranquilo.
Definitivamente, la vida nos pondrá también al ras, un día. Igualará los desniveles de los que ahora tal vez alardeamos, ignoramos o incluso renegamos, debido a nuestra intolerancia y apuro.
Si en nuestra familia, en la Iglesia, o en la comunidad tenemos cerca un anciano, considerémonos privilegiados.
Quizás por medio de ellos, Dios nos brinda la oportunidad de servir. Quizás nos quiera enseñar a amarlos, a visitarlos, a compartir tiempo con ellos, a escuchar sus historias, aunque muchas veces la realidad venga mezclada con sus fantasías.
Vamos a transitar con ellos como copilotos, esta recta final, teniendo en cuenta que como todo lo que se da, vuelve multiplicado, otros lo harán con nosotros, algún día.
Acompañemos este proceso, en el que cambiarán este  “vestuario corruptible”, que han vestido toda su vida, por uno “glorioso e incorruptible”, apto para habitar eternamente en las moradas celestiales.
 Honremos al Señor, honrando al anciano, porque este es su mandato:

“Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano” 
(Levíticos 19:31)