martes, 13 de octubre de 2020

¡¡¡CUIDADO CON EL TEMOR!!!

"El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?" (Salmos 27:1)

Es imposible alcanzar los sueños que Dios depositó en tu corazón,  si permites que tus pensamientos sean superados por el miedo.

El miedo es un pariente cercano del temor, y permitir que permanezca en tu mente te dispone para la infelicidad y te roba de alegría.

Muchas veces estamos emocionados por una maravillosa oportunidad, pero en lo único que podemos enfocarme es en las cosas negativas que pensamos que pueden ocurrir…

Entonces el Señor habla a nuestro corazón por medio de su Palabra (Biblia) y me mostró que necesito vencer el miedo centrándome en Él...

Porque si nos permitimos pensar en los aspectos negativos perderemos la alegría y la emoción que Dios quería que experimentáramos.

El miedo es una trampa, y debemos estar decidid@s a no caer en ella. Cuando surjan cosas que intentan infundir miedo o temor en nuestro corazón, como la incertidumbre sobre el futuro o enfrentar nuevas situaciones o desafíos, recurramos al Salmo 27: 1, léelo muchas veces en voz alta,  “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?” hasta que tu mente y tu corazón sean impregnados de  confianza y el temor sea expulsado...

Oremos por todos aquellos que están siendo "presas" del temor…

Padre, en el Nombre de Jesús, declaro hoy que Tú eres mi Luz y mi Salvación. Gracias a Ti no voy a temer nada en mi vida, porque Tu perfecto amor, echa fuera el temor… y has prometido que tengo la victoria en Ti. Amén… Amén y Amén.

 

miércoles, 7 de octubre de 2020

¿Qué haré cuando esté ante Ti?

Siempre me hago esta pregunta…


e imagino ese momento…

Aunque mi mente finita,

no tiene respuesta a esto...

¿Cómo será nuestro encuentro?

¿Cómo reaccionaré a Tu Gloria?

¿Me quedaré yo en silencio?

¿Te alabaré a viva voz?

¿Caeré rendida ante Ti?

¿Lloraré intensamente?

¿Enmudecerá mi boca?

¿Tu luz me deslumbrará?

¿Sentiré un gozo supremo…?

¿O una vergüenza sin par?

Mi pequeñez, ante Tu grandeza…

Mi indignidad, frente a Tu Majestad…

Claramente podré ver,

esa imagen que por FE,

 he contemplado mil veces...

Tú, abriéndome tus brazos…

Yo temblando de emoción…

Como una niña pequeña,

despojada y desprovista,

¡Sólo ansiándote Señor!

 

sábado, 3 de octubre de 2020

Tiempo de distanciamiento social …


 “… Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del río Jordán y fue guiado por el Espíritu en el desierto, donde fue tentado por el diablo durante cuarenta días… ”
… (Lucas 4:1-2 )

Dios no tienta a nadie… pero permite que estemos un tiempo en el desierto, porque necesitamos esa cuarentena… ese tiempo de distanciamiento social.

Cristo tuvo que hacer cuarentena, necesitaba un distanciamiento social, para ser tratado en todas las áreas (física, almática, espiritual)…

Su humanidad era genuina, pero su esencia divina permanecía inalterable (100% hombre, 100% Dios) Para poder ser nuestro modelo, debía vivir como un hombre y ser tentado y probado en todo… igual que nosotros…

¡Claro! la gran diferencia radicó en que, nosotros muchas veces sucumbimos a las tentaciones, pero Él nunca pecó…

Tenemos fuertes deseos que nos empujan para hacer algo, y somos atraídos como un pez es atraído por la carnada y ¡zas! … nos tragamos el anzuelo…

Hay propósito de Dios cuando permite una tentación y/o una prueba… Él no nos prueba para ver cómo vamos a actuar, qué vamos a hacer o a decir… ¡claro que no! Él ya lo sabe todo…¡¡¡ es Dios!!!

¿Entonces… para qué?

A los efectos que nosotros nos demos cuentas, que podamos entender quién es Él, para que lo conozcamos más y mejor, para que reconozcamos cómo en los peores momentos está con nosotros, para que crezcamos en nuestra relación con Él…

Quiere llevarnos a etapas más avanzadas en nuestro crecimiento… La prueba es un examen para mí… Y el desierto, una gran escuela…

Al igual que Jesús, tenemos herramientas en los momentos de prueba, de aislamiento social, de desierto (problemas, enfermedad, carencias, luchas varias)

1.- Dependencia del Padre

2.- La escritura… “escrito está”

¡Qué bueno es aprovechar este tiempo, este distanciamiento social, para comenzar a valorar los vínculos, ser buenos administradores de  lo que tenemos, ya sea en lo económico,  tratando de evitar gastos innecesarios, como de nuestro tiempo, tratando de invertirlo en más tiempo con Dios, para charlar, contarle nuestros problemas, leer y meditar en la Palabra…

Cuando nuestra fe es probada, produce constancia…

Si Dios lo permitió, aprovechemos este tiempo productivamente, en lugar de quejarnos, reclamar, protestar…

Aprendamos de las nuevas circunstancias que tenemos que enfrentar, tratando de sobreponernos a ellas.

Y este no es sólo un proceso individual, sino que va más allá, hacia lo comunitario, es por eso que debemos ser obedientes y extremar los cuidados… para nosotros y para cuidar al otro…

Oremos: por todos aquellos que en este tiempo, están desesperanzados, abrumados, que necesitan consuelo porque han perdido seres amados, por quienes están lejos del Señor, enojados con Él y lo culpan de esta pandemia que azota al mundo entero…

sábado, 19 de septiembre de 2020

¿CÓMO ACTÚO?

Leamos la parábola del buen samaritano que está en el libro de Lucas capítulo 10, versículos el 25 al 37… 

Analicemos la reacción del samaritano ante un hombre asaltado y herido de muerte…

Tengamos en cuenta que samaritanos y judíos se odiaban, eran enemigos… Los religiosos judíos habían pasado a su lado y ni siquiera lo tuvieron en cuenta… no lo miraron… en cambio este samaritano sintió compasión por su situación y tuvo deseos de aliviar el sufrimiento causado por esa situación.

1.- Abrió sus ojos, no sólo lo vio, sino que lo miró, reconoció su necesidad y se detuvo… “Vio algo que le habló a su corazón”

2.- Abrió su corazón. Lo miró con compasión, su espíritu sintió misericordia. No pensó en sí mismo,  en su amor, en que se trataba de un judío… Su amor no tenía prejuicios.

Él no sólo abrió sus ojos, sino también su corazón y eso lo motivó a actuar.

3.- Abrió sus manos, se ocupó, atendió su necesidad física. Hizo todo lo que sabía hacer con las herramientas de las cuales disponía, le brindó los primeros auxilios.

Se esforzó, dejó de lado sus ocupaciones, sus miedos, era un camino peligroso de salteadores y ladrones, pero esto no le importó.

4.- Abrió sus posesiones, lo llevó a una posada y se hizo cargo… reconoció que todo lo que tenía provenía de Dios, Él es nuestra fuente de provisión…

5.- Le brindó su tiempo…Puso su compasión en acción, porque una cosa es sentir y otra es hacer…

A la luz de esta actitud… que es una actitud genuina que agrada a Dios… que es la actitud que tuvo Jesús ante la necesidad del hombre, preguntémonos…

¿Puedo sentir la necesidad del otro de modo que deje lo mío de lado?

Porque tal vez vemos el sufrimiento, pero no lo sentimos… esa necesidad del otro no nos moviliza a actuar…

Es necesario que nos examinemos… ¿estamos dispuestos y disponibles ante el dolor? Tengamos en cuenta que el sentirse escuchado y comprendido puede sanar…

¿Qué hacer? Detenerme… ver… escuchar… actuar…

a.- ¿Tengo los ojos abiertos?

b.- ¿Soy comprensiv@?

c.- ¿Tengo manos amigas?

d.- ¿Es receptivo mi corazón?

Oremos: por todos aquellos que están sufriendo y para que el Espíritu Santo nos movilice a actuar para aliviar sus necesidades.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 14 de septiembre de 2020

EL FAVOR DE DIOS

“… el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios…” 
(Juan 3:3)

Es obvio que Dios no está hablando de algo físico, sino de un nuevo anhelo, de una transformación espiritual.

El “nacer de nuevo” recibiendo a Jesús en nuestro corazón, es algo tan sencillo que precisamente por esto mucha gente no lo capta…

¿Por qué? porque siempre pensamos que hay algo te tenemos que hacer para ganar el favor de Dios. Pero uno no se gana el favor como si se tratara de una rifa o de un billete de lotería.

Porque el favor está basado en una relación, no es algo que uno pueda ganar por azar .

No podemos pedirle un favor a un desconocido, sino a alguien con quien tenemos una relación y que confiamos en que hará “eso que le solicitamos”, sólo porque se lo estoy pidiendo.

El favor inmerecido de Dios es la GRACIA. Por gracia somos SALVOS por la FE en la obra de Jesucristo a nuestro favor.

La fe es un regalo…No accedemos a la salvación por obras, para que nadie se jacte, para que nadie se enorgullezca.

¿Qué hacer entonces? Arrepentirnos sinceramente por los pecados cometidos, estar dispuestos a apartarse de ellos y recibir a Cristo en nuestro corazón. Allí recibimos “nueva vida” y comenzamos a caminar con Él.

En ese momento, el Espíritu Santo viene a morar a tu corazón y será tu guía, tu compañero, tu consejero…

Te enseñará todo lo que necesites saber para que te conviertas en la persona que Dios quiere que seas…

Desde ese momento pasarás a ser hijo de Dios y tendrás una familia espiritual, la familia de la fe.

Y podrás comprobar que el Señor honra y visita a quienes lo buscan de todo corazón…

Cuando Dios escoge a alguien, lo atrae hacia Él, tiene contentamiento con él.

Entender esto nos ayuda a recibir el favor de Dios y a disfrutarlo, en lugar de esforzarnos por darle una razón para que tenga contentamiento.

Entonces dejaremos de tratar con nuestras propias fuerzas de “ganar” la aprobación de Dios, en lugar de reconocer que es un regalo suyo, al que se accede sólo por medio de la FE.

lunes, 31 de agosto de 2020

ACTITUD EN LA PRUEBA


"… aunque durante un tiempo tengan que soportar muchas dificultades que los entristezcan, serán una gran prueba de su fe… ”
(1º Pedro 1:6-8)
Estamos en un tiempo de prueba… todas las naciones de la tierra están siendo zarandeadas… No entendemos lo que está pasando y nos preguntamos… ¿qué hacer?
Desarrollar una fe auténtica, madura, que no se deja contagiar por las malas noticias será fundamental…
Cuando estamos transitando por una prueba, en cualquier área de nuestra vida, la actitud que manifestemos marcará la diferencia.
Será necesario descartar la queja, la amargura, la preocupación…
La actitud es la que nos va a permitir pasar por la prueba de una manera VICTORIOSA y salir fortalecidos/as de ella, mejor de lo que entramos.
Deberemos refugiarnos en el Padre, sabiendo que en Él no hay ni errores, ni injusticias, ni casualidades. Reconocer que:
1.- No se está equivocando…
2.- No está siendo injusto con nosotros…
3.- No hay improvisación en el Señor, todo obedece a un plan.
Si tenemos en cuenta estas tres verdadespodremos desarrollar una actitud correcta y aprenderemos lo que el Señor está tratando de enseñarnos.
Cuánto dura la prueba, nadie lo sabe, pero Él tiene nuestra vida en Sus manos y nada va a ocurrirnos sin su permiso.
Es por eso que debemos buscar en Dios las respuestas y la salida, depositar nuestra confianza en Él, no en el hombre.
Las pruebas son personales y proporcionales a nuestro nivel de fe y de madurez.
Después de aprender la lección, descubriremos cuál fue el propósito de esa prueba.
Enfoquémonos en las PROMESAS del Señor que son ciertas. Él no ha cambiado… sigue siendo el mismo…
Sigamos siendo FIELES y conservemos la PAZ…
Contagiemos nuestra FE y nuestra confianza en el único Salvador…

OREMOS: por todos los hombres en el mundo entero que estamos sujetos a prueba. Para que podamos fijar la mirada en el único que tiene TODA situación, bajo su mirada de Amor.

jueves, 20 de agosto de 2020

ESTABLES

¡¡¡Cambió mi lamento en baile y me ciñó de alegría!!! (Sal 30:11)

Todos conocemos la importancia de tener un ánimo estable. La mente y las emociones desempeñan un papel fundamental para tener una buena salud. El resultado que obtengamos será directamente proporcional a cómo le hagamos frente a nuestras dificultades.

Es muy difícil escapar a la tentación de la queja: si tuviera un mejor trabajo…; si tan sólo tuviera compañía…;  si mi salud estuviera mejor…; si, si, si… Aunque casi todo el mundo corre detrás del dinero y del confort pensando que ello le acercará la felicidad… sabemos que no es la solución. Tal vez aparentemente parezca que todo está bien, pero por dentro existe un gran vacío.

¿Cómo poder mantener estable el estado de ánimo?.

No es suficiente hacer un gran esfuerzo de voluntad o tratar de convencerse de que todo va bien. Se trata de encontrar la paz interior.

Dios tiene un propósito perfecto, lleno de sabiduría y amor, para cada uno de nosotros. La Palabra de Dios en la Biblia responde a todas nuestras preguntas e interrogantes relativas al presente y también al futuro.

Personalmente, solo logré sentirme verdaderamente LIBRE y FELIZ cuando me acerqué a Dios por medio de Jesús y empecé a conocerlo y a sentir su amor.

Comencé a desarrollar un estado de ánimo positivo cuando empecé a agradecer desde que abro mis ojos por el nuevo día que el Señor me regala.

Recibí su perdón, me perdoné y perdoné a los que me lastimaron. Él curó mis heridas, puso su manto de amor sobre mi vida y…¡¡¡TODO CAMBIÓ!!!

¡¡¡ DESCUBRÍ EL GOZO A PESAR DE….  las circunstancias, los contratiempos, los dolores, las enfermedades, las traiciones, me tomo de su mano y …“Echo toda mi ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de mí” (1 Pedro 5:7)

Si tienes un ánimo inestable, tipo sube y baja, te invito a que pruebes acercarte a Jesús y que después me cuentes los resultados.

¡Gracias Señor! Porque secaste mis lágrimas y cambiaste mi tristeza, mi ansiedad y mis sentimientos de culpa por Tu paz, una paz que supera todo entendimiento.¡Gracias!, soy una nueva criatura nacida de Tu amor. Nada ni nadie va a robarme el gozo de la salvación. En el Nombre de Jesús. Amén, Amén y Amén.