domingo, 20 de enero de 2019

ENSÉÑAME A AMAR

 

LE PIDO A MI DIOS
QUE ME ENSEÑE A AMAR.
LE PIDO A MI DIOS,
PODER PERDONAR.

QUIERO YO SENITR
AMOR, PERO BUENO,
ESE AMOR QUE  LLEGA
SÓLO DE SU MANO.

AMOR SIN CONTROLES
Y SIN CONDICIONES
AMOR SIN EXIGENCIAS
Y SIN POSESIONES.

AMOR CON ENTREGA.
ESE, ES AMOR BUENO.
AMOR SIN MEDIDA
Y SIN RETICENCIAS.
AMOR SIN MENTIRAS
Y SIN DEPENDENCIAS.

EL AFERRAMIENTO,
NO ES AMOR BUENO
TRAE DESENGAÑOS
Y DESASOSIEGOS.
TRAE MUCHA ANGUSTIA,
TRAE SUFRIMIENTO.

PREPÁRAME PADRE
PARA AMARTE SIEMPRE
BRINDÁNDOTE A TI
EL SITIO PRIMERO.

SÓLO ASÍ SERÁS
TÚ MI PRIORIDAD
SIN QUE NADIE OCUPE
JAMÁS TU LUGAR.



sábado, 8 de diciembre de 2018

PEZ FUERA DEL AGUA



“No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:16)

Me encanta comer pescado, pero lo que no me gusta es ver cuándo los pescadores capturan a los peces sacándolos del agua.
Al caminar al atardecer por la costanera de mi ciudad, me puse a observar a un grupo de pescadores haciendo su tarea.
Pude así ver como un pez con desesperación trataba de tomar el oxígeno que solo podía obtener del agua del río, su ámbito natural, tratando de sobrevivir.
Esta situación me llevó a preguntarme:
¿Cuál es el ámbito natural de los hijos de Dios?
El elemento de los hijos y de las hijas de Dios es el Reino, “nuestra ciudadanía está en los cielos” (Filipenses 3:20)
Nuestro ámbito natural es Cristo, porque los creyentes estamos en Él y Él en nosotros por medio del Espíritu Santo.
Habrá ocasiones en que el diablo hará grandes esfuerzos por sacarnos de nuestro elemento, del Reino, de la Iglesia, de Cristo.
Como un avezado pescador,  lanzará su caña provista con carnadas seductoras… ¡No temas!
La fortaleza para resistir y permanecer fiel  radica en el amor y el temor del Señor.
Salir del elemento al que pertenecen los hijos de Dios no significa otra cosa que morir. Como el pez fuera del agua que mediante bocanadas inútiles intenta respirar para seguir viviendo.
Del mismo modo los hijos del Reino, los del Evangelio de Jesucristo, inútilmente buscarán en el mundo como sobrevivir sin la oxigenación de la Palabra, sin la común unión con otros hermanos, sin la Presencia del Señor, sin el ejército de ángeles acampando alrededor nuestro para defendernos.
¿Por qué?
Por la razón más elemental, no pertenecemos a este mundo. Vivimos en él, pero sólo estamos de paso, es un tránsito hacia nuestra verdadera morada, junto a Jesucristo en el cielo.

Señor Poderoso, sé que estás preparando mi morada eterna allí, en el cielo, junto al Padre y al Hijo. Tengo el privilegio de ser un ciudadano/a del Reino y como tal sé que tendré que recibir envestidas del enemigo de mi alma, no temo, sé que cuando viene la tentación, Tú me darás la salida. En el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.

domingo, 14 de octubre de 2018

LA SEMILLA

"Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche"                                                                                           (Gén. 8:22)
Dios estableció el principio de la semilla y la ley de la siembra y la cosecha. Cuando creó la primera cosa viviente, le dio la habilidad de crecer y multiplicarse mediante la "semilla".
Tu vida, mi vida, comenzó por ese principio... el principio de la semilla.
Cada acción realizada desde nuestro nacimiento se rige con ese principio. 
De tu sementera brotan continuamente buenas y malas semillas. Esas semillas ya han sido sembradas y tendrán su fruto.
Esto sucederá inexorablemente, nos hayamos dado cuenta o no, de lo sembrado. Este es un principio eterno, como todos los principios divinos, existió, existe y existirá.
Para que todo el potencial que Dios ha puesto dentro de ti, aflore y se concrete, debes tomar la decisión en forma consciente de seguir la ley divina de la siembra y la cosecha.
Cuando plantas la semilla de la FE, Dios cambia la naturaleza de esa semilla de modo que llegue a ser una planta y el poder de la vida surge... ¡Nada podrá impedir que brote y crezca!...
¡Decídete hoy a plantar la semilla de la FE! 
Todo lo que has perdido, entrégaselo al Señor como semilla y volverá a ti multiplicado...
Para poder salir airos@ de los problemas y pruebas que la vida te presenta y poder fructificar, es decir vivir una vida abundante... ¡Siembra buena semilla!
¿Cómo está tu salud?
¿Cómo se encuentra tu vida espiritual?
¿Estás teniendo una buena calidad de vida?
¿Estás conforme con tu economía?
¡Siembra! ¿Siembra como semillas las promesas que Dios te ha dado y... ¡riégalas con oración, agrega paciencia y sólo confía!...
¡La cosecha será abundante!...

jueves, 23 de agosto de 2018

Leche no adulterada



"Desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación" (1 Pedro 2:2-3)
Hace muy pocos meses se han incorporado dos nuevos bebés a la familia. Al observarlos alimentarse, surge esta reflexión...
A escasos minutos de nacer, el bebé desea alimentarse con la leche que le provee su mamá, esto es una señal de buena salud y un síntoma normal de su vitalidad.
Si llevamos esta situación al plano espiritual,ocurre lo mismo. Para el recién nacido en la familia de Dios, quien ha abierto su corazón a Cristo, hay un alimento que conviene y acompaña a la salvación: la Palabra. Esta es la leche espiritual no adulterada imprescindible para un crecimiento sano y eficaz. Así como para el bebé, lo más conveniente y seguro es la leche materna, a pesar de todas las opciones de fórmula maternizada que ofrece el mercado, el alimento más adecuado para nutrir la vida espiritual, es el alimento celestial consignado en las Escrituras.
La nueva naturaleza está hambrienta de ese alimento mediante el cual, Cristo se irá "revelando", la "fe" irá creciendo y cada neurona se impregnará de todo lo que proviene de "la boca de Dios". 
Paralelamente crecerá el tiempo de comunión con el Señor, el tiempo de oración y el deseo de nutrirse de ella.
¿Tienes hambre de la Palabra? ¿La deseas cada día como tu alimento? Sino estás teniendo este apetito sano para tu madurez espiritual es porque te estás alimentando con "otras cosas" que tienen la capacidad de quitarnos el apetito por lo sano y sustancial, porque están repletos de calorías vacías y muy poco valor nutritivo... ¡Cuidado!... ¡Busca la leche pura, sin agregados ni conservantes de la Palabra de Dios para tener así un crecimiento sano y eficaz!...

jueves, 16 de agosto de 2018

Estar en paz en medio de la adversidad

                                                     
Es posible mantener la paz y la calma aún en medio de las circunstancias hostiles... ¡Esa es la FE!... Es precisamente en esos tiempos en los que activamos nuestra FE... Cuando todo anda bien... no hace falta activarla fe, surge el cántico de agradecimiento, surge la confianza... Pero... ¿qué ocurre cuando no tenemos lo que necesitamos, cuando estamos enfermos, cuando somos injustamente tratados, cuando nos persiguen y/nos ponen palos en la rueda, o lo que es peor... nos tienden trampas... Allí es necesaria la FE en acción...
En numerosas oportunidades todo apoyo humano desaparece. Hasta los más amados se retiran, nos dan la espalda, nos acusan, nos ignoran...
¿Sabes por qué Dios lo permite?... Porque quiere estrechar lazos con nosotros...
¿Qué ocurre entonces con nuestra FE? La fe madura, se apoya en Dios y confia... Avanza tranquilamente a través de la tempestad, esperando el socorro de Dios que es el ÚNICO que no falla NUNCA...
La FE sabe que Dios es más grande y poderoso que cualquier circunstancia...La FE espera con paz, hasta el preciso momento en que el Señor intervenga.
La fe inmadura (cuasi incredulidad) es impaciente, se inquieta, quiere tomar las cosas de las manos de Dios porque no puede esperar...
Por no aprender a esperar, actuamos por nuestra cuenta, sin consultar y... ¡zas!... nos equivocamos y después deberemos enfrentar las consecuencias.  
El enemigo de nuestra alma nos susurra al oído, nos da malos consejos y... viene el derrumbe,  por haber actuado locamente, en lugar de permanecer apacible, esperando en Dios. Esa era la actitud de Jesús, el autor y consumador de nuestra FE.
A Él debemos dirigir la mirada y seguir sus huellas en el AMOR del PADRE QUE NUNCA FALLA.
Entonces... cuando nuestra FE sea probada... produciremos cánticos más melodiosos y podremos decir...
"Con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas y en mis alturas me hace andar..." (Habacuc 3:18-19)
Si en medio de la adversidad, de nuestro interior brota este cántico de confianza... 
¡ESTO ES FE!

jueves, 26 de julio de 2018

Herramientas espirituales

"Mejor es la sabiduría que las armas de guerra..." (Ec. 9:18)
Cada uno de nosotros posee las herramientas necesarias para vivir de un modo más pleno. El desafío es ACTIVARLAS para pasar de la potencialidad a la ACCIÓN.
Cuando aprendamos a usar "las armas" que Dios ha depositado dentro de cada uno y que están a nuestra disposición:
* Veremos la vida  la realidad de manera más positiva.
* Será más fácil resolver los conflictos porque mejorará la comunicación con Dios, con nosotros mismos y como consecuencia con los demás.
* Podremos poner palabras a las emociones.
* Podremos vivir la felicidad en las pequeñas cosas.
* Podremos reconocer que somos lo que creemos, po lo tanto, en lo que depositamos nuestra FE, nos convertimos.
Apuntar al "hombre interior", al crecimiento espiritual, traerá como consecuencia un avance en todas las otras áreas. A partir del "conocimiento " de Dios, de establecer un LAZO, una comunicación fluida con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (oración, lectura de la Palabra, comunión con otros creyentes, cánticos de alabanza y adoración...) podremos conocer y re-conocernos a nosotros mismos y serán más fáciles nuestras relaciones interpersonales. Mejoraremos también nuestra visión de la realidad, el modo de comunicarnos, los vínculos y podremos acceder a vivir una vida abundante y plena, mejorando la salud y obteniendo el equilibrio que nos conducirá al bienestar y equilibrio en mente, cuerpo y espíritu...
EL PESIMISTA... SE QUEJA DEL VIENTO...
EL OPTIMISTA... ESPERA QUE CAMBIE...
EL REALISTA... AJUSTA LAS VELAS...

¿Cuál eres?

lunes, 11 de junio de 2018

¡LIBRES DE AFÁN!

¿Quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? (Lucas 12:25)
Pertenecemos a una sociedad devorada por el afán, la inmediatez, con una enorme dificultad para encarar procesos de larga duración...
Todo fomenta el ¡YA! El problema se presenta cuando aplicamos estos mismos ritmos a las relaciones humanas...
En realidad, ni una pareja, ni una familia, ni una amistad, se forjan de manera ultra rápida. 
Entonces, no nos tomamos el tiempo necesario, nos llenamos de ansiedad y afán... 
Nos cuesta aquietar nuestro cuerpo y ni qué hablar de nuestra mente. 
Las emociones entran en ebullición y ...¡los resultados pueden ser desastrosos!
Los procesos llevan su tiempo... es necesario educarnos para la espera. Esperar "algo" requiere una cualidad llamada PACIENCIA... La paciencia es un "fruto" del Espíritu Santo.
Esperar con paz, no es una espera pasiva, sino es activar la FE, sabiendo con certeza en nuestra mente y corazón, que lo esperado se concretará.
Esa  expectativa brota de lo más profundo de nuestro ser y se apoya en la certeza de conocer en quién hemos confiado. 
Depositamos nuestra confianza en un Dios Todopoderoso que no miente, ni se arrepiente. A su lado, los problemas son muy pequeñitos, aunque a nuestra perspectiva humana pueden parecer enormes, ante Su Poderosa Presencia, son insignificantes... 
De este modo, nuestra esperanza nos libera de todo afán, dejando cada uno de los problemas en sus manos, convencidos de que Él se ocupará porque nos ama y quiere lo mejor para sus hijos... 
Quien sabe esperar... no desespera... Se ocupa... no se preocupa...