domingo, 19 de junio de 2016

OJOS DE AMOR

“Jehová de la sabiduría y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Pr. 2:6)
Cuando nos entregamos verdaderamente, el Señor nos toma en Sus manos y el Espíritu Santo comienza a moldear nuestro carácter. Ya no volveremos a ser los mismos, el FRUTO comenzará a crecer en nosotros.
La luz desplazará toda tiniebla que haya e inundará por completo cada una de las áreas de nuestra vida y cada milímetro de nuestro ser (cuerpo-mente-espíritu) Las marcas de Dios en nuestra vida, serán internas, pero se evidenciarán afuera. Cambiaremos hábitos, nuestros gustos sufrirán modificaciones, menguará nuestro YO, la necesidad de ser reconocidos, la compulsión por ser aceptados. Nuestra inclinación natural a que nos den la razón, cederá paso a buscar y mantener la paz en todas las relaciones.
Podremos escuchar más, hablar menos, podremos ponernos en el lugar del otro, no pre-juzgar. Seremos capaces de frenar los impulsos, los enojos, las críticas y los juicios. Comenzaremos a tener sana sabiduría, prudencia, tacto para manifestar nuestros sentimientos y emociones pero sin herir, sin lastimar. Podremos comenzar a mirar a los otros con ojos de amor, a través del perfecto amor de Cristo que me amó tanto, que te amó tanto, que fue capaz de entregar Su vida padeciendo todo tipo de dolores, oprobios y humillaciones, para llevar a cabo la obra de Salvación que el Padre le había encomendado, en obediencia.
Cuando el amor de Cristo inunde nuestros pensamientos, abarque nuestros sentimientos, emociones y domine nuestra voluntad, el rencor, el odio, los deseos de venganza, la falta de perdón, los recuerdos dolorosos del pasado, retrocederán para darle paso sólo al amor, a la paciencia, a la mansedumbre, a la bondad…La discreción nos guardará y la inteligencia nos preservará de andar en sendas torcidas y peligrosas.
¡Entrégate HOY, no lo dudes! Ya probaste tantas cosas, sin resultado…
¡El dolor vuelve, la opresión está allí, en el centro de tu pecho, con un peso que amenaza aplastarte! ¡Entrégate HOY y descansa en sus brazos de amor! ¡Deja tus cargas y corre hacia Jesús, liviano/a, ligero/a!
Dile sin demora…¡Estoy en Tus manos… trabaja conmigo, Señor!

Padre eterno, soy una vasija en tus manos y Tú el alfarero. Moldéame Señor, conforme al propósito que tienes para mi vida, a través de Tu Santo Espíritu, que me habita. Tú eres el único que conoce en qué área debo ser disciplinada y corregida. Ayúdame, Jesucristo, a ver a los demás con ojos de amor, como vos lo hiciste, lo haces y lo harás, quiero seguir tu modelo de obediencia y fidelidad.
¡Crece en mí! Amén, Amén y Amén.


jueves, 9 de junio de 2016

JESÚS ES MI MODELO

“…también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1º Pedro 2:21)
Jesús buscaba en todo momento agradar a Dios y hacer Su voluntad. Él nació del Espíritu Santo, al igual que nosotros, los que hemos aceptado a Cristo como nuestro Señor y Salvador.
Fuimos limpiados por su sangre, perdonados y hemos nacido de nuevo.
El Espíritu Santo que moraba en Jesús, también anida en nuestro ser desde el mismo momento de nuestra conversión.
Jesús estaba lleno del Espíritu Santo y en ese poder obraba, su fruto abundaba en Él, que lo dirigía y lo guiaba.
Nosotros también tenemos el poder y la autoridad del Espíritu Santo y como hijos de Dios debe abundar el fruto.
Tenemos el privilegio de contar con su dirección y su guía.
El Hijo de Dios siempre apelaba a la autoridad de las escrituras. Está consignado en el Nuevo Testamento veinte veces “escrito está”.
Era celoso respecto de su cumplimiento y nos advirtió acerca del peligro de no obedecerla.
La oración ocupaba un lugar fundamental en su vida. ¡Cuántas veces leemos en la Palabra “se apartaba a orar” Y cuántas veces lo hacía en público.
Oraba ante los logros, antes de tomar decisiones…¡¡¡murió orando!!!
Tenía la seguridad absoluta de que el Padre lo escuchaba.
“Anduvo haciendo el bien” nos dice en Hechos 10:30.
Tenemos que imitar a nuestro modelo y permitir que el Espíritu Santo trabaje en nuestro carácter y personalidad hasta que Cristo sea formado en nosotros.
Su tarea fue activa e incesante motivada por su gran amor hacia una humanidad caída.
Esta tiene que ser nuestra motivación, el amor por las almas y el ferviente deseo de que conozcan al Salvador, para que puedan disfrutar de una vida en libertad aquí en la tierra y la vida eterna más allá de la muerte.

Padre amado, en el Nombre de Jesús, te pido que pongas en mí un ferviente deseo de aprender las enseñanzas que Jesús nos dejó.
Reconozco que tu pones en mí tanto el querer como el hacer por tu buena voluntad.
Sé que cuento con la ayuda imprescindible del Espíritu santo que me irá transformando.
¡Gracias te doy, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo! Amén, Amén y Amén.


domingo, 22 de mayo de 2016

LA IRA

“la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Sgo. 1:20)
Santiago en su carta nos recomienda que seamos pronto para oír y tardos para hablar y para airarse.
Muchas veces las personas se enfurecen sin mayores razones. Si esto es recurrente y la rabia se convierte en ira, puede producir una serie de patologías como hipertensión y causar problemas cardíacos, además de arruinar las relaciones.
La rabia es una de las emociones básicas del ser humano, es una de las más pasionales y peligrosas cuando se transforma en ira porque la persona puede llegar a perder el control sobre sus actos.
Las personas que llegan a enfurecerse son aquellas que no saben reconocer sus emociones y por lo tanto son incapaces de expresarlas. Son seres que no controlan sus impulsos.
Quienes han aprendido un funcionamiento violento como medio para resolver un conflicto, sumado a la ingesta de sustancias como la droga y el alcohol, son factores de riesgo para un ataque de ira.
No es fácil superar la ira, es necesario reconocer que se tiene un problema de control, asumirlo con valentía y apelar a la ayuda del Espíritu Santo que a través de Su fruto irá transformando el interior de la persona llenándola de la paz de Dios, que supera todo entendimiento.
Algunos tips que pueden ayudar:
1.- Intentar de una manera conciente no reaccionar de manera impulsiva.
2.- Hablar las emociones, ponerlas en palabras, cuando algo moleste, hacerlo saber a la otra persona, esto no asegura que el otro cambie, pero a ti hará bien.
3.- Retirarse de la escena hasta que disminuyan los niveles de rabia y sienta que puede comunicarse.
4.- Tomar tiempo para sí mismo/a, caminar, nadar, leer, ver una película, algo que realmente disfrute.
5.- No hundirse en el lado negativo. Habrá que aprender a perdonar.
6.- Es necesario recuperar el control interno, decidir que uno es dueño y señor de sus propias emociones. Ellas no dependen de los acontecimientos externos, sino de cada uno y de cómo cada uno los enfrente.

Padre, te entrego estos sentimientos negativos de rabia que siento y te pido perdón por ellos. Pido al Espíritu Santo que trabaje en estos aspectos que no te agradan y que me hacen tanto mal a mí y a mi entorno. Ayúdame a través del dominio propio a que la paz de Cristo reine en mi vida, en el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.




jueves, 5 de mayo de 2016

ORA POR TUS AMADOS

“Orad sin cesar” (1º Tesal 5:17)
La oración es el regalo más hermoso que puedes darles a tus seres queridos, más allá de que ellos crean o no.
¡Tú sí crees! Y con eso es suficiente…
Es el regalo más perdurable, durará toda una eternidad.
Es el regalo más caro, el acceso directo al trono de Dios costó la preciosa sangre de Su Hijo en la cruz del calvario.
No puedes forzar a nadie a creer, cada uno tiene la capacidad de elegir, pero NADIE puede impedirte que ores por ellos.
Que los entregues al Señor pidiéndole que tengan un encuentro personal con Cristo y el Espíritu santo pueda trabajar en sus vidas.
Dios es FIEL y las oraciones de los justos (las tuyas y las mías) siguen en Su Presencia y seguirán obrando.
Rodea a tu esposo, esposa, hijos, nietos, hermanos, sobrinos, amigos, vecinos, compañeros, con tus oraciones.
Levanta un vallado de oración en torno a ellos para protegerlos de todo lo malo de este mundo.
Sólo Dios es quien puede mover sus corazones y es precisamente a través de tu oración en que formas parte de ese trabajo que Él irá haciendo en sus vidas.
Que la oración no sea tu último recurso, ante los hechos ya consumados, ora preventivamente, úsalo como tu primera opción.
Será el mejor legado que puedas dejarle a las generaciones venideras, tu amor por la oración, tu compromiso por las almas.
Recuerda que tus acciones, valen más que mil palabras.

¡Gracias Dios mío!, porque eres mi roca de refugio donde puedo entregar cada día a mis amados, sabiendo que en Ti estarán seguros. Delante de tu trono presento a cada uno de ellos, tú conoces sus necesidades, sus luchas y sus aflicciones. Te pido en el Nombre de Jesús que los toques de una manera especial para que se rindan a Ti, te conozcan, te amen y lleguen a ser NUEVAS CRIATURAS. Amén, Amén y Amén.


lunes, 25 de abril de 2016

¿POR QUÉ A MÍ?


“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Ro. 8:28)

Muchas veces se hace difícil encontrar una respuesta adecuada a este interrogante.
La realidad es que las pruebas son experiencias por las que todos los seres humanos tenemos que pasar en algún momento.
Son transitorias, por largas que se hagan, por mucho que duren, siempre habrá un fin.
Constituyen lecciones para nuestro provecho y crecimiento espiritual. Además ayudan a formar nuestro carácter, para que vayamos transformándonos.
Aunque no nos guste reconocerlo, sólo a través de las pruebas ejercitamos la paciencia y nuestra fe es fortalecida.
Podemos estar atravesando una prueba, por diferentes motivos:
1.- Nuestros propios errores y pecados.
Muchas veces nos empecinamos en hacer nuestra propia voluntad, a pesar de que el Espíritu Santo “nos avisa” que estamos errando el rumbo.
Decidimos mal, nos equivocamos al elegir y actuamos impulsivamente.
2.- Los pecados y errores de otros.
En numerosas oportunidades hay personas difíciles en nuestra vida, pero Dios las utiliza para “moldear” nuestro carácter y producir buenos frutos en nosotros.
3.- Otras veces, las pruebas son tratos directos de Dios para nosotros. No lo entendemos y hasta lo cuestionamos. Pero Dios es omnisciente, es decir todo lo sabe y en ese TODO también está nuestro futuro.
¿No es precisamente en medio de las pruebas cuanto más nos acercamos a Él?
¿No es en ese momento en que ya hicimos todo lo que humanamente podíamos en que nos RENDIMOS a SU PODER, a SU FUERZA, a SU VOLUNTAD…

Señor, ayúdame a utilizar esta prueba para obtener paciencia y madurez espiritual que me permita ser un instrumento de bendición para otros, permitiendo que el Espíritu Santo me perfeccione para vivir una vida abundante y victoriosa, en el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.


martes, 5 de abril de 2016

ANSIEDAD

“echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1ºPedro 5:7)

¡¡¡Descansa en tu Dios!!! ¡¡¡Deja tus problemas en sus manos!!! ¡¡¡El sabe cuidar de tu vida mejor que vos mismo/a!!!
Es tu Padre, tu Creador, sabe de qué cosas tienes necesidad aún antes de que se las pidas o antes aún de que te des cuenta de que las estás precisando.
¿Cuál es tu carga? ¿Decepción, traición, soledad, tristeza, falta de perdón, culpa? ¡¡¡Dios es más grande de todos tus problemas!!!
Jesús venció a la muerte y al pecado para que vos seas bendecida/o en todas las áreas de tu vida.
¡¡¡Él está vivo!!! Hará todo lo posible para encontrarte y bendecirte…
Vamos a hacer juntos esta oración que traerá calma a tu mente y a tu cuerpo y llenará tu espíritu de gozo.
Señor, dejo toda mi ansiedad a tus pies, reconociendo mi necesidad espiritual. En el Nombre de Jesús, desacelera los latidos de mi corazón, trae calma a mi mente, te entrego uno a uno de mis pensamientos.
Disminuye mi aceleración, mi ritmo alocado, mi apuro, dame tranquilidad.
Toma el control de la tensión de cada uno de mis músculos y de cada uno de mis nervios.
Vela en la cabecera de mi cama, para que pueda conciliar un buen y reparador sueño que traiga descanso a mi cuerpo y a mi mente.
Enséñame a descansar, a disfrutar de los momentos placenteros.
Modera mi ansiedad, para que yo pueda sentir en todo tiempo, aún en medio de mis actividades diarias tu presencia en mi corazón.
Dame la sabiduría necesaria para hablar, cuando haga falta, pon guarda a mis labios cuando la ocasión amerite que calle.
Lléname de gozo para alabar, cantar, sonreír, tratar de estar siempre de buen humor, aún en las peores circunstancias.
Ayúdame a crecer y a poder dar las gracias por todas las bendiciones que ya tengo, mi familia, mi trabajo, mis amigos y todas las nuevas que van a comenzar a inundar mi vida cuando pueda dejarte definitivamente mi ansiedad y mis preocupaciones.
Pero por sobre todo que yo pueda reconocer, aceptar y agradecer tu infinito amor, tu invalorable paz y tu presencia en mi vida.
Sé que el enemigo de mi alma, si no puede pararme, trata de acelerarme, es por eso que HOY decido entregarte mis cargas porque sé que la tomará y seré definitivamente LIBRE. Amén, Amén y Amén.


viernes, 18 de marzo de 2016

EL RASTRO

 “El gozo del Señor es vuestra fuerza” (Nehemías 8:10)
 La alegría en el alma y la sonrisa en los labios es el rastro del amor de Dios actuando en nuestra vida.
Todos aspiramos a ser felices, a vivir con alegría.
Hay momentos en que estamos eufóricos y queremos cantar de alegría.
Y sí…la necesidad de alabanza es inherente al ser humano.
Pero…cuando el hombre no alaba a Dios, cuando vive lejos de Él, necesitará exaltar “algo” o a “alguien” en su lugar.
Podemos ver a lo largo de la historia de la humanidad qué diferentes y pervertidas formas puede tomar esa necesidad de exaltación cuando no está dirigida a nuestro creador.
Pero quien confía en Dios, sabe que la fuente de alegría se encuentra sólo en Jesús, nuestro salvador.
No importa cómo ha sido tu vida y cuáles sean las cosas y personas a las que has exaltado.
No importan tus errores, acércate a Dios y hallarás la respuesta a tu búsqueda de felicidad y alegría en su Hijo Jesucristo.
¡¡¡Ábrele tu corazón!!! ¡¡¡AHORA!!!

Señor Jesús, perdóname por no haberte tenido en cuenta, por todos los errores que he cometido, por no haber querido ni escucharte ni obedecerte.
Hoy de doy cuenta de lo mucho que te necesito, por eso te abro la puerta de mi corazón y te pido que entres en mi vida y me enseñes a vivir de acuerdo a tus principios. Amén, Amén y Amén.