domingo, 30 de agosto de 2015

ALZAR LOS OJOS

“Y alzó Lot sus ojos y vio toda la llanura del Jordán que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto… (Gén.13:10)

Lot alzó sus ojos, pero no apartó realmente su mirada del lugar donde su corazón se había quedado, en Egipto.
Hasta ese momento había caminado dejándose conducir por la fe de su tío Abraham. Pero ahora tiene que elegir y tomar su propio camino.
Sus ojos se alzan y su mirada se vuelve hacia lo que es atractivo, la llanura del Jordán.
Vio lo bello, no reparó en los peligros, ya que los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera (Gén.13:13)
Su fe no estaba ejercitada, se había sostenido siempre en su tío y al momento de decidir, le faltó discernimiento.
Alzó sus ojos y se fue a habitar en las ciudades de la llanura. Su mala elección comprometió a toda su casa y le habría llevado a perder la vida si Dios no hubiera intervenido en respuesta a las oraciones de Abraham
¡Cuidado! Muchas veces nos contentamos con seguir a otros poniendo nuestra confianza en ellos…¡estamos en peligro!
Está muy bien tener referentes espirituales, personas que han alcanzado un nivel de madurez mayor, imitar su fe, obedecer las autoridades y sujetarnos a ellos pero, cada uno tiene que ir ejercitando sus sentidos espirituales a fin de adquirir certidumbres y convicciones para sí mismo/a.
Porque ¿qué ocurrirá su aquellos en los que hemos depositado nuestra confianza ya no están junto a nosotros?
¿Qué haremos sin una fe lo suficientemente ejercitada, sin “músculos espirituales” ejercitados convenientemente?
Corremos el peligro de, al igual que Lot hacer malas elecciones que nos involucrarán no sólo a nosotros, sino que también pueden afectar a otros.
Lot, al alzar los ojos, no vio la majestuosidad de Dios, vio las riquezas del mundo, porque allí estaba su corazón.
Nuestras decisiones de hoy, tienen consecuencia en nuestra descendencia…

Padre, en el Nombre de tu hijo Jesucristo te pido que me ayudes a elevar los ojos para ver la hermosura de Aquel que lo llena con su presencia. Ayúdame a alzar mis ojos en la dirección correcta, hacia donde están las verdaderas riquezas, hacia mi destino, el cielo.
Cuento con la valiosa e indispensable guía del Espíritu Santo para ejercitar mis sentidos espirituales.
¡Gracias, Señor! Amén, Amén, Amén.


sábado, 15 de agosto de 2015

ATACADOS

Muchas veces somos “atacados” por personas. ¡Claro!, nos duele, nos sentimos mal, heridos, ofendidos y lastimados.
Tal vez hasta levantan calumnias y hablan mal de nosotros pretendiendo desacreditarnos.
¡Tranquilo/a!
“Mi socorro viene de Jehová…” (Sal 121:2)
Tuve una experiencia en Nono, una localidad muy pintoresca situada en Traslasierras, provincia de Córdoba, que grafica esta situación por la que demasiadas veces pasamos a lo largo de la vida.
Iba caminando por la vera del río de los sauces y de pronto comenzó a sobrevolar justo por la zona donde yo debía pasar, un pajarraco visiblemente enojado.
Al principio me molesté bastante y reconozco que me asusté, porque cada vez volaba más bajo, en círculo justo encima de mi cabeza. Era innegable su intención de atacarme.
Tratando de mantenerme calmada, recurrí a mi Padre solicitándole un SOS en el Nombre de Jesús para Su oportuno socorro.
Ya más tranquila intenté descifrar qué le estaba sucediendo al ave.
Se trataba de un tero macho que se sentía amenazado por mi presencia ya que era época de reproducción y seguramente cerca de allí habría un nido con huevos o polluelos recién nacidos.
Apareció por allí en ese momento tan difícil la chata de mi esposo ¡qué alivio! Prontamente me subí y agradecí a Dios ya que pude ver que fue precisamente mi esposo el auxilio que me mandó el Señor para socorrerme.
¡Cuántas veces el que nos ataca lo hace porque se siente amenazado! Esto no lo excusa, por supuesto pero qué bueno es que lo podamos entender para no sentirnos tan lastimados.
El problema es del otro, no nuestro. Tal vez hemos contribuido para que se sintiera así, o quizá no. No nos olvidemos que el aspecto de amenaza es algo interno, que no tiene que ver con el otro, sino con nosotros mismos.
Lo importante aquí es que no nos quedemos “enganchados” en esta situación y menos aún que generemos raíces de amargura.

Padre amado, en el Nombre de Jesús, te pido que no permitas que crezca en mí la semilla de la ofensa. Que pueda ponerme en el lugar del otro y sentir misericordia y compasión hacia él/ella, tal cual como lo hacía Jesús. Que no crezca en mí ninguna raíz de amargura que me impida vivir una vida victoriosa. ¡Gracias, sé que me escuchas!
Amén, Amén y Amén.


viernes, 31 de julio de 2015

AMISTAD

“Mejores son dos que uno; porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. (Ecl 4:9-10)
¿Alguna vez has sido lastimado por un amigo? ¿Has experimentado la decepción de una amistad? Alguien dijo: ANOTA EN PIEDRA LOS FAVORES RECIBIDOS Y EN ARENA LAS OFENSAS…
La amistad es algo que se construye, vamos a ir viendo rasgos que debe tener un verdadero amigo.
1.- Los buenos amigos son francos, dan respuestas sinceras y puras, aunque a veces sean dolorosas, pero siempre con una mirada de misericordia. (Pr. 27:6)
2.- Los amigos son confiables, cuando la amistad es verdadera, resiste la prueba (Pr.17:17) Cuando uno o los dos buscan sus propios intereses, la amistad comienza a desvanecerse
El efecto que tenemos para nuestros amigos es el de un vaso de agua, cuando está sediento.
Las personas volubles no son confiables. NUNCA ABANDONES A TUS AMIGOS…
3.- Los amigos verdaderos invierten en el vínculo. (Pr. 19:4; 19:6)
Toda amistad necesita inversión y tendremos que tener en cuenta que lo que se invierte, vuelve…¡tal vez  no de la misma persona en la que hemos sembrado! Pero cosecha…¡habrá!
4.- Los amigos fieles son emprendedores, ayudan al otro a triunfar contribuyendo, no compitiendo (Pr.12:26)
La amistad siempre busca formas para ayudar a los amigos a remover obstáculos.
5.- Los fieles amigos son nobles (Pr. 22:11) Sus palabras deben estar siempre bañadas de gracia. Es necesario que cuidemos nuestro lenguaje.
Cuando buscamos el bien del otro…¡¡¡TODOS GANAMOS!!!
6.- Los buenos amigos son discretos (Pr. 17:9)  No difunden lo que les ha sido confiado, no suponen, no son chismosos.
ADMIRA LAS VIRTUDES DE TUS AMIGOS Y HAZTE EL CIEGO CON SUS LIMITACIONES.

Ayúdanos Señor a ser buenos amigos. Que podamos crear una red de relaciones cuyo centro seas vos.
Que si nos desviamos se active nuestra alarma espiritual. ¡Gracias Jesús, porque eres mi mejor amigo!




miércoles, 15 de julio de 2015

ABRIR EL CORAZÓN


 
¡Abre hoy tu corazón a Jesús!
“No me eligieron a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto y vuestro fruto permanezca…” (Jn 15:16)

Abrir el corazón a Dios es un regalo que por su infinita gracia y misericordia, Él mismo nos hace…si bien nosotros podemos aceptarlo o rechazarlo… Si no nos abrimos a su amor Él no podrá transformar nuestra vida.
Pero la realidad es que no podemos abrir el corazón a un amor infinito  si Dios no nos atrae a Su divina Presencia.
La iniciativa siempre es de Él. Estamos demasiados acostumbrados a pensar que tenemos que hacerlo todo, que debemos ganarnos el amor de los demás y que debemos merecer ese amor.
Desde muy pequeños sentimos que tenemos que tenemos que hacer “cosas” para que nos presten atención y nos brinden afecto.
Es por eso que (en el fondo de nuestro ser) sentimos que para lograr el amor y la atención de Dios debemos hacerlo con nuestros esfuerzos, capacidades, logros y buenas acciones.
Pero el amor incondicional de Dios es totalmente distinto al condicionado amor humano.
Es completamente gratis, por gracia, sin precio de nuestra parte, sin ningún tipo de merecimiento.
Pero a Jesús le costó un precio muy alto, el precio de su sangre derramada en la cruz del calvario.
Ese amor infinito es el más bello, el más grande, un amor que no se tiene que pagar, que no se tiene que merecer, que no se tiene que conquistar…
Sólo hay que abrir el corazón, recibir en Él a Jesucristo, arrepentirse por los pecados cometidos, aceptar su perdón y disfrutar de la vida abundante que nos regala aquí en la tierra y la vida eterna .en el cielo.

Amado Padre, gracias por Jesús, que tu divino regalo de amor hacia mí. Hoy decido abrir mi corazón para que more en Él para siempre a través de la persona del Espíritu Santo.
No soy merecedora, pero acepto con gusto este presente que durará hasta la eternidad. Amén, Amén y Amén.




lunes, 29 de junio de 2015

¡MUY FELIZ!

“Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” 
(Mt 5:3)
¿Qué quiere decir bienaventurado? Quiere decir ser muy pero muy feliz.
Las bienaventuranzas son el espíritu del evangelio porque cada una de ellas es un rasgo del carácter de Cristo.
Este carácter se va tallando en cada uno de nosotros a través de la obra del Espíritu Santo que nos aporta EL FRUTO.
Hay una secuencia especial en el orden de las bienaventuranzas, nada está escrito al azar en la Palabra de Dios y ésta, la primera es la clave para todas las demás.
¿Por qué?
Simplemente porque si no somos pobres en espíritu, no podemos pertenecer al reino de los cielos.
¿Qué es ser pobre en espíritu?
1º Temer a Dios.
2º Menguar nuestro yo para que Cristo crezca en nosotros.
3º Vivir en la voluntad de Dios.
Ser pobres en espíritu es reconocer que somos limitados y finitos, frente a lo ilimitado e infinito de Dios.
No es ser carentes e ignorantes, sino personas que entendieron la pobreza y la escasez de sus conocimientos frente a la perfección del Creador.
No se fían de sus capacidades para comprender la verdad, por lo tanto le creen a Dios y buscan hacer Su voluntad sin discutir con él ni cuestionarle porque han comprendido que la voluntad de Dios es BUENA, PERFECTA Y AGRADABLE.
Sólo podremos gozar de una genuina felicidad si abrazamos las bienaventuranzas y fijamos nuestra mirada en Jesús, ya que la felicidad es obra del Espíritu Santo que nos va transformando.
La sociedad conduce a los hombres a aferrarse a lo que está de moda, a lo que se usa, a este mundo “del revés” en el que vivimos.
En cambio, las bienaventuranzas enfocan nuestra vida interior, “desapegan” a los hombres de los valores de la sociedad y lo “pegan” a Dios, al reino de los cielos.

Amado y bendito Padre: vos decís en Tu Palabra que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y yo quiero entrar en el reino y disfrutar la vida abundante aquí, en la Tierra y la vida eterna allá, en el cielo junto a vos, es por eso que te expreso mi compromiso de ser como un niño en la malicia, pero maduro en mis decisiones y en mi forma de pensar. Te doy gracias, porque sé que me escuchas SIEMPRE. Amén, Amén y Amén.






miércoles, 17 de junio de 2015

¡CUIDADO!

¿A qué te estás aferrando?
Sólo Jesús es nuestro verdadero sostén

“Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1º Cor. 10:12)

Cuenta la historia, que en un pequeño pueblito del noroeste argentino, una calurosa mañana de enero, la calma fue interrumpida por la estridente sirena del cuartel de bomberos.
Mario, comerciante y bombero voluntario, corrió al cuartel, se vistió con las ropas adecuadas y junto a otros compañeros subió a la autobomba y se dirigieron al lugar del siniestro.
¡Cual fue su sorpresa al ver que el vehículo se detuvo delante de su casa!
Sólo hacía un par de horas que se había ido y ahora…¡la vivienda estaba envuelta en llamas!
Traslademos esta ilustrativa historia a nuestra vida.
¿Cómo está tu casa?
Quizá eres muy activo/a en tu entorno social y laboral. Tal vez siempre estás dispuesto/a a colaborar con los demás, a apuntalar cuando es necesario, hasta es posible que arriesgues tu vida para ayudar a otros, como en el caso de Mario, pero…
¿Estás seguro/a que “tu casa”, es decir, tu vida eterna, tu salvación, no corre peligro?
¿Cómo está tu relación personal con Dios?
¿Es Jesucristo el Señor y Salvador de tu vida?
Escucha HOY el sonido de la sirena que anuncia: “huye de la ira venidera” (Lc.3:7)
Está muy bien apagar el fuego de los dardos que arroja el maligno, pero…¡¡¡cuidado!!! Lo que no debemos apagar es el fuego del Espíritu Santo y si no estamos atentos al combustible espiritual, el fuego se apaga.
Ponte a cuentas con Dios, acepta al Señor Jesús como Rey de tu vida, busca Su voluntad.
Sólo quien está en paz con Dios, puede ocuparse sinceramente del bien de los demás.


¡Señor! Te entrono en mi vida, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Reina en mi corazón, en mi hogar, en mi familia, en mi trabajo. Hoy con humildad me acerco a tu presencia en el Nombre de tu Hijo Jesucristo para pedirte perdón por mis faltas y solicitar tu ayuda para estar siempre en el lugar de tu voluntad. Amén, Amén y Amén.

martes, 2 de junio de 2015

OJOS DE AMOR

“Jehová de la sabiduría y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Pr. 2:6)
Cuando nos entregamos verdaderamente, el Señor nos toma en Sus manos y el Espíritu santo comienza a moldear nuestro carácter. Ya no volveremos a ser los mismos, el FRUTO comenzará a crecer en nosotros.
La luz desplazará toda tiniebla que haya e inundará por completo cada una de las áreas de nuestra vida y cada milímetro de nuestro ser (cuerpo-mente-espíritu) Las marcas de Dios en nuestra vida, serán internas, pero se evidenciarán afuera. Cambiaremos hábitos, nuestros gustos sufrirán modificaciones, menguará nuestro YO, la necesidad de ser reconocidos, la compulsión por ser aceptados. Nuestra inclinación natural a que nos den la razón, cederá paso a buscar y mantener la paz en todas las relaciones.
Podremos escuchar más, hablar menos, podremos ponernos en el lugar del otro, no pre-juzgar. Seremos capaces de frenar los impulsos, los enojos, las críticas y los juicios. Comenzaremos a tener sana sabiduría, prudencia, tacto para manifestar nuestros sentimientos y emociones pero sin herir, sin lastimar. Podremos comenzar a mirar a los otros con ojos de amor, a través del perfecto amor de Cristo que me amó tanto, que te amó tanto, que fue capaz de entregar Su vida padeciendo todo tipo de dolores, oprobios y humillaciones, para llevar a cabo la obra de Salvación que el Padre le había encomendado, en obediencia.
Cuando el amor de Cristo inunde nuestros pensamientos, abarque nuestros sentimientos, emociones y domine nuestra voluntad, el rencor, el odio, los deseos de venganza, la falta de perdón, los recuerdos dolorosos del pasado, retrocederán para darle paso sólo al amor, a la paciencia, a la mansedumbre, a la bondad…La discreción nos guardará y la inteligencia nos preservará de andar en sendas torcidas y peligrosas.
¡Entrégate HOY, no lo dudes! Ya probaste tantas cosas, sin resultado…
¡El dolor vuelve, la opresión está allí, en el centro de tu pecho, con un peso que amenaza aplastarte! ¡Entrégate HOY y descansa en sus brazos de amor! ¡Deja tus cargas y corre hacia Jesús, liviano/a, ligero/a!
Dile sin demora…¡Estoy en Tus manos… trabaja conmigo, Señor!

Padre eterno, soy una vasija en tus manos y Tú el alfarero. Moldéame Señor, conforme al propósito que tienes para mi vida, a través de Tu Santo Espíritu, que me habita. Tú eres el único que conoce en qué área debo ser disciplinada y corregida. Ayúdame, Jesucristo, a ver a los demás con ojos de amor, como vos lo hiciste, lo haces y lo harás, quiero seguir tu modelo de obediencia y fidelidad.
¡Crece en mí! Amén, Amén y Amén.