viernes, 23 de junio de 2017

RIQUEZAS Y HONRA

“Largura de días está en su mano derecha; En su izquierda, riquezas y honra” (Pr. 3:16)
¿Cuáles son los requisitos para alcanzar estas bendiciones?
La misma Palabra nos contesta este interrogante: “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová” (Proverbios 22:4)
O sea que las condiciones indispensables para logarlo son:
1     1)      La humildad
2     2)      El temor de Dios
Necesitamos humildad para reconocer nuestros errores y estar dispuestos a enmendarlos. Es preciso tener un espíritu enseñable, siempre dispuesto a escuchar un buen consejo de personas que tengan un buen testimonio.
Humildad para pedir perdón cuando sea necesario, para reconocer que hemos actuado mal, que hemos pensado mal, que hemos hablado mal.
Temor de Dios, que no es miedo, por supuesto, sino que se trata de un respeto reverente que conlleva la necesidad de agradarlo en todo para reconocerlo como Señor, Amo, Dueño de nuestra vida y reconocerlo en cada una de las circunstancias que me suceden.
Obedecer su Palabra es amarlo con todo nuestro corazón, es adorarlo en espíritu y en verdad.
Servirlo, sirviendo a los demás, ganando almas para Cristo, dando testimonio de Su infinita bondad y fidelidad suprema, es tener temor de Dios.
Nuestra vida entera debe estar impregnada de humildad y temor de Dios, no como algo esporádico, sino como una forma de vida permanente, un testimonio constante.
Entonces, larga vida, riqueza y honra, será nuestra remuneración.
Dios quiere llenar tu vida de bendiciones hasta que sobren y abunden, porque te ama infinitamente, estás esculpida/o en la palma de Sus manos.

Señor, en el Nombre de Jesús, ayúdame a ser humilde y obediente. Que el temor de Ti sea lo que rija mi vida. Quiero tener larga vida, riquezas y honra y estoy dispuesta/o a pagar el precio.
¡Espíritu Santo!, trabaja en mí, para que pueda desarrollar estos requisitos indispensables para lograr una vida plena. ¡Gracias, sé que me escuchas! Amén, Amén y Amén.



lunes, 22 de mayo de 2017

BUEN TESTIMONIO



“…buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de tierra” (Col. 3:1-2)

La campanilla, planta trepadora y a primera vista endeble, crece muy rápidamente.
Se enrosca en espirales regulares que van en el mismo sentido trepando a lo largo de un tutor.
Hermosos capullos alargados aparecen entre sus hojas que se abren en hermosas flores color rosa o azul, acorde con la especie a la que pertenecen.
Su duración es muy breve, ya que se marchitan con el calor a lo largo del día.
Pero a la mañana siguiente, nuevos capullos aparecen frescos, lozanos y la planta conserva su maravillosa belleza.
Al verla no podemos dejar de reflexionar acerca de la perfección de la creación y por ende, del Creador.
Dios creó a esa planta para que trepase y nada puede impedirlo. Si el tutor falta y no tiene algo cerca donde “asirse”, los tallos comienzan a entremezclarse para poder subir de todos modos.
Comparémoslo con nuestra vida, Dios nos ha dado vida para que crezcamos hacia Él.
Por medio de la obra de Jesús en la cruz tenemos libre acceso para llegar hasta nuestro Creador.
Nuestro crecimiento no nos debe llevar a trepar elevándonos por encima de los demás, sino a reproducir la humildad y consagración completa a nuestro Padre, que tenía Jesús.
El Espíritu Santo nos da el poder y vela para mantenernos en comunión con el Padre y el Hijo.
¡Huyamos de todo aquello que deshonra a Dios!
Como las campanillas cada día llevemos fruto fresco y nuevo que adorne nuestro testimonio de vida.

Señor, quiero crecer dignamente agradándote en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en Tu conocimiento.
Te pido que día a día pueda florecer y te dedique esa flor a Ti. Te doy gracias porque eres Tú quien pone en mí tanto el querer como el hacer para que se cumpla Tu propósito en mi vida.
Te doy gracias en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén, Amén y Amén.


lunes, 1 de mayo de 2017

MATEMÁTICA DIVINA

Si comparamos la matemática con la vida, veremos que en ambas, hay operaciones básicas (suma, resta, multiplicación y división) y las profundas. ¡Claro!, no se puede llegar a lo profundo, si no dominamos lo básico.
Muchas personas viven modificando las cifras esperando un resultado sin alteraciones y… ¡esto no es posible!
Hay gente que se pregunta ¿por qué me va tan mal?, mi matrimonio está a punto de sucumbir, mis finanzas están en declive, mis hijos son rebeldes y desobedientes, estoy por perder mi trabajo, … ¿dónde está Dios?
Si algo o mucho de esto te está ocurriendo hoy te digo: ¡revisa las cifras!
Si cambias algunas de las cifras, el resultado cambiará.
No se pueden alterar las cifras y lograr el mismo resultado. Dios ha establecido los principios que rigen nuestra vida, Él hace su parte, pero nuestro compromiso es acatarlos y vivir en ellos.
Dios le dijo a Josué al entrar en la tierra prometida (Josué 1:7)

                      Esfuérzate y sé valiente
+    Cuida de hacer todo conforme a le ley de Moisés
       No te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra____
Serás prosperado en todas las cosas que emprendas

La matemática de Dios es perfecta, pero ¡claro! debemos cumplir con cada uno de los términos, para que el resultado esté asegurado.
Dios es claro con respecto a lo que quiere de Sus hijos: (Dt. 10:12-13)
                     
                       Temor de Dios, andar en sus caminos
                  +   Amarlo y servirlo de todo corazón
                     _Guardar sus mandamientos y estatutos__________
                     Te irá bien, tendrás prosperidad
El deseo de Dios es que nos vaya bien y nos da “la fórmula” para que esto ocurra. Pero, muchas veces queremos modificar las cifras de arriba sin que se altere el resultado final y eso no puede ser.
La solución es alinearnos al Propósito que Él tiene para nuestra vida, de este modo no se alterará el resultado y habrá un final feliz.

Gracias Dios mío, porque si permanezco fiel a tu amor y en obediencia me irá bien, seré bendecido/a y prosperado/a en todas las áreas de mi vida. Tú no eres hombre para mentir, ni hijo de hombre para arrepentirse y Tus promesas se cumplen SIEMPRE.
En el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.



viernes, 31 de marzo de 2017

NI TANTO, NI TAN POCO

“Dios no estima a ninguno que se cree en su propio corazón ser sabio” (Job. 37:24)
La autoestima es el sentimiento que cada uno tiene de sí mismo; si se considera valiosa para sí misma y para los que la rodean, su autoestima es adecuada, pero si por el contrario, se siente una persona poco importante y poco productiva, su autoestima es baja.
Las personas que tienen una autoestima baja, a menudo sienten que no poseen fuerza interior para enfrentarse a la vida, experimentan sentimientos de soledad, tristeza, impotencia y minusvalía.
En cambio, una persona con adecuada autoestima se siente bien consigo misma, por lo que tiene una capacidad para enfrentar retos y establecer relaciones satisfactorias y saludables con los demás.
La autoestima se forma en gran medida como resultado de las experiencias y mensajes que dentro de la familia y la escuela nos hicieron sentir valiosos e importantes.
Es por eso que es tan importante que los padres, educadores y adultos que están en contacto con el niño, reconozcan la necesidad que tiene de ser reconocidos como personas de gran estima en el núcleo familiar.
Es por eso que cuando una persona no ha tenido buenas experiencias en su primera familia y tiene marcas, Dios, su Padre celestial, es el único capaz de curar esas heridas del pasado y elevar su autoestima a través de su incondicional amor.
Pero… en el tema de la autoestima, no es bueno poco, pero tampoco tanto…Parece que la gente que se siente demasiado segura de sí misma y cree que puede realizar que puede realizar una tarea sin dificultad, termina por no hacer las cosas tan bien como esperaba.
Por el contrario, una persona que no está tan segura de sí misma, que tiene en cuenta que se puede equivocar, toma recaudos y termina haciendo las cosas mejor que la otra.
La ansiedad que provoca el no confiar demasiado en uno mismo hace que preguntemos a expertos, estudiemos más, nos preparemos en forma adecuada y al final…rendimos más y obtendremos mejores resultados.
Un poco de adrenalina causada por la inseguridad, no viene mal, después de todo.

Padre amado, Dios Todopoderoso, ayúdame a tener una autoestima adecuada, ni tanto, que me vuelva soberbio/a, ni tan poco que me sienta inferior ante los demás, no tomando la identidad como tu hijo/a, en el Nombre de Jesús, Amén, Amén y Amén.

lunes, 27 de febrero de 2017

PÉRDIDAS

“…Jehová puede darte mucho más que esto” (2º Cr.25:9)
Tal vez hemos tomado malas decisiones, invertimos mal nuestros recursos, dilapidamos pertenencias.
Y nos sentimos muy mal y muy culpables, porque nuestras acciones también han dañado a otros.
Hoy te doy una buena noticia:
Si buscas a Dios con un corazón lleno de humildad y arrepentimiento, Él te escucha. Te está esperando para restaurar toda situación y recompensarte, no sólo recuperarás lo que has perdido, sino que puede darte mucho más, lo multiplicará.
Cuando el Señor restaura, las cosas no vuelven a su estado primitivo, sino que quedan muchísimo mejor, con excelencia, como todo lo que Él hace.
Amasías era un rey de Judá que contaba con un gran ejército, pero para enfrentar a un enemigo decidió contratar a otros soldados e invirtió mucho dinero en eso.
Dios no aprobaba esta situación, había sido advertido por el profeta. El rey estaba preocupado por su mala inversión, pero el varón de Dios le respondió: “Dios puede darte mucho más que eso”.
El Señor no tiene en cuenta ni el tamaño de tus malas decisiones, ni la gravedad de tus malas inversiones.
Se trate de dinero mal invertido, esfuerzo en vano, tiempo malgastado o cualquier otro tipo de pérdidas que hayas sufrido por haber tomado decisiones equivocadas, serás restaurado/a si lo buscas con un corazón sincero.
Dios te llama a confiar y buscar Su voluntad antes de tomar decisiones. Cuando adoptas una actitud obediente, llegará el tiempo donde no solo te restaurará lo perdido, sino que te dará también mucho más que eso.
Recuerda que tu Padre celestial es dueño del oro, la plata, la tierra y su plenitud, el mundo y todo lo que en él habita.

Mi Dios y Padre todopoderoso, hoy tomo la decisión de obedecerte y confiar en Ti en primer lugar para no equivocar mis decisiones. Sé que sabes que es lo mejor para mí, porque eres mi Hacedor y toda mi vida está en Tus manos. Declaro por fe, que restaurarás toda situación y todo lo perdido me será restituido. Recibo de tu mano mucho más que todo lo mal invertido, en el nombre de Jesús. Amén, Amén y Amén”

martes, 14 de febrero de 2017

SER HUMILDES

“No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto el que haya de alabarse: en entenderme y conocerme, que yo soy el señor”
(Jer 9:23-24)
Reza un dicho popular, “no hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él”
La Palabra de Dios nos dice que Dios atiende a los humildes, pero al altivo lo mira de lejos.
¿Por qué? Pues porque en las personas llenas de sí mismas, no hay lugar para Dios.
En numerosos pasajes de la Biblia Dios tiene palabras muy duras para los altivos, soberbios y arrogantes.
He aquí algunas cosas que se deben tener en cuenta a la hora de cultivar la humildad de corazón.
 1.- Procura descubrir lo mejor de cada uno, de todos podemos aprender algo, ya que el otro tiene experiencias que yo no poseo y en eso me aventaja.
 2.- Elogia sinceramente a los demás. Al mencionar sus buenas cualidades, más virtudes, hallarás en ellos.
 3.- No te demores en admitir tus errores. Quienes no reconocen que se equivocan, vuelven a caer una y otra vez en los mismos errores y terminan marginándose de los demás.
 4.- Sé el/la primero/a en disculparte después de una discusión. Decir perdón mata el orgullo y termina con el altercado.
 5.- Admite tus limitaciones y necedades. Pide y acepta la ayuda de los otros.
 6.- Sirve a los demás, presta un servicio comunitario, adquirirás humildad y ganarás el cariño y la gratitud de muchas personas.
 7.- Aprende algo nuevo, es una experiencia que aporta humildad.
 8.- Reconócele a Dios el mérito de toda cualidad que tengas y de todo lo bueno que te ayuda a ser. Él te creó y todo lo que eres y tienes le pertenece.
 9.- Sé agradecido/a
10.- Admite que no es tan importante tener la razón, sino mantener la paz.

Señor, en el Nombre de Jesús, te pido que realices en mí una cirugía a corazón abierto si es necesario. Cambia mi corazón, por uno manso y humilde, por un corazón perdonador. Ayúdame para que la soberbia nunca se enseñoree de mí y que por ningún motivo me enorgullezca. Amén, Amén y Amén.


jueves, 2 de febrero de 2017

¡Nuevas fuerzas!



“En quietud y en confianza será vuestra fortaleza” (Is. 30:15)
¿Cómo es tu vida?¿Demasiado ajetreada?
Con el aporte de los modernos medios de comunicación, llega una avalancha de información desde y hasta los lugares más recónditos de la tierra.
Esto provoca un estrés generalizado al que no escapamos los creyentes (Lc. 12:29)  y nuestra vida espiritual se ve amenazada.
En demasiadas oportunidades la búsqueda del Señor, del verdadero bien y de ayudar al prójimo se vuelve ansiosa.
Al entrar la inquietud, la confianza y la tranquilidad, es desplazada.
Nuestra tarea de siervos fieles es más fácil cuando hemos aprendido a mantener la paz del Señor en todas las situaciones.
De ese modo dejamos trabajar al Espíritu Santo y…
¡Dios actuará con su poder!
El preparó de antemano buenas obras para sus hijos (Ef. 2:10)
¡Dejémonos llenar de la paz del señor, para permitir que obre en nosotros!
Pongamos todas nuestras capacidades a Su disposición sin pretender resolver todo por nosotros mismos.
¡Permanezcamos tranquilos bajo la mirada de Dios, contando con Su sabiduría y Su poder.
Las “demasiadas actividades” están revelando “falta de paz”
Nuestra tarea es descubrir qué actitudes del corazón y qué condiciones espirituales permiten a Dios actuar en nosotros.
Sólo entonces podremos llevar frutos, muchos frutos y frutos que permanezcan.
Estemos confiados, en quietud, y esa será nuestra fortaleza.
La confianza y la tranquilidad expulsarán nuestra “ansiosa inquietud”
Nos llenaremos de la PAZ de Dios, si permitimos al Espíritu santo que trabaje en nuestro interior, transformándonos.
¡Toma hoy la decisión de no tratar de resolver esa situación que viene perturbándote desde hace tanto tiempo, por vos mismo/a!
La paz de Dios gobernará tu corazón, estás en el taller del alfarero y Él hará de vos una nueva vasija.
¡Serás re-edificada!, te dice hoy el Señor!


Gracias te doy Señor, en el Nombre de Jesús. Hoy decido esperar en ti, porque eres el Dios de mi salvación. Por nada estaré afanosa, en tus manos están mis tiempos, no seré confundida. Sé que harás de mí un odre nuevo, ya no más inquietud, desasosiego, ansiedad…¡solo paz, tu paz, que supera todo entendimiento! Amén, Amén y Amén.